<<Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: aún estáis en vuestros pecados»
1Corintios 15: 17
En cierta ocasión, escuché un predicador, decir: «Si voy a la tumba de Mahoma, sus restos están ahí; si voy a la tumba de Buda, sus restos están ahí; pero si voy a la tumba de Jesús, sus restos no están ahí».
Hace algún tiempo, un viajero llegó a la tradicional Tumba del Jardín en Jerusalén. El guía turístico le pidió que entrara a la tumba y, cuando salió, el guía le preguntó: <<¿Qué viste dentro de la tumba?». El viajero contestó: «Nada, no vi nada, solo tierra, rocas y la humedad de las paredes». El guía con una sonrisa afirmó: <<No está aquí, pues ha resucitado».
La garantía de los que creen en Jesús como Dios, como Rey de reyes y Redentor es que resucitó de los muertos. Como el Dador de la vida, él mismo es la vida, y la muerte no puede retenerlo. La resurrección de Jesús garantiza que puede traer de la muerte a todo aquel que cree. La fe no está cimbrada en falsos argumentos, sino que descansa en el hecho de que la resurrección es la prueba más contundente de que la muerte ha sido vencida por el Salvador. Por tanto, es poderoso para levantar de los muertos a todo aquel que ha depositado su confianza en, él como su Redentor.
El apóstol argumenta:«Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana» (1 Corintios 15: 13, 17). ¿Qué se espera sin resurrección? ¿De qué sirve tener fe? Es tan inútil como tenerle fe a un ídolo de madera hecho por manos humanas y después arrodillarse ante él para pedirle salvación. Es ridícula la fe que no te lleva a ningún sitio para que al final tu esperanza caiga muerta. Todos aquellos que te conocen se burlarían de ti! por creer en algo tan descabellado.
Pero ahora que Cristo ha resucitado, adoras a un Dios vivo, a un Dios eterno, a un Dios que te escucha, pero que también tiene poder para ayudarte, poder para cambiar el curso de la historia, poder para transformar el universo entero; tuvo y tiene el poder para vencer la muerte y darte vida eterna. Ese es el Dios que adoras, el Jesucristo rey que vive ayer, hoy y por los siglos, porque todo es por su gracia.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.
