«Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que deben estar sujetas, como también Ley lo dice»
1 Corintios 14: 34.
Una de las cosas que más disfrutan algunas mujeres es hablar. Las damas fueron diseñadas para dialogar y poseen un don natural que las hace divertidas, interesantes, inteligentes y misteriosas. Realmente, los hombres que aprenden a escuchar a las mujeres logran disfrutar de su personalidad, profundidad, emociones y amistad.
Entre mujeres, los diálogos pueden prolongarse por horas sin sentir que ha pasado demasiado tiempo. Se dice que las mujeres descansan hablando; así que la próxima vez que tu esposa se tarde en su charla, no la molestes, está descansando. Al conversar, una gran cantidad de emociones se descargan y, por ende, la mente entra en una relajación natural. Ahora piensa en el consejo que el apóstol da a los dirigentes de la iglesia en el pasaje para hoy. ¡Qué castigo! No poder hablar es, sin duda, inhumano para una mujer.
El contexto de la cultura donde se desarrollaba la iglesia tenía algunas consideraciones especiales. Ya de por sí era una cultura centrada en el hombre, siendo las mujeres relegadas de la política, la economía y la iglesia. Los cristianos judíos adoraban separados: en la nave central y mayor estaban los hombres, mientras que en las laterales estaban las mujeres solo escuchando. Si querían saber o preguntar algo tenían que hacerlo con sus maridos en casa. Algunos otros mencionan incluso que las mujeres estaban en las paredes laterales separadas de los hombres para que no las vieran durante el culto, de manera que las damas no fueran una tentación que desconcentrara a los hombres de las cosas celestiales.
Por donde se lo mire, definitivamente este consejo fue cultural y en un contexto. En la actualidad no tiene sustento. Las mujeres hoy y siempre son iguales a los hombres, con capacidades semejantes. Los hombres pueden ser mejor dotados para unas cosas y las mujeres en otras. Así que dales a las damas de la iglesia la oportunidad de ejercer su liderazgo de manera libre y responsable, porque seguramente serán usadas tanto como los hombres.
Dios ama a todos sin distinción de género, porque todo es por su gracia.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.
