Pero, al mirar, vieron que la piedra ya no estaba en su lugar. Esta piedra era muy grande. Marcos 16:4.
Detengámonos unos minutos hoy para reflexionar en la resurrección de Jesús, imaginando cómo debió haber sido ese día para sus seguidores y para quienes lo criticaban. Esta es parte de la historia, narrada por Mateo el discípulo:
«Pasado el sábado, cuando al anochecer comenzaba el primer día de la sema. na, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto hubo un fuerte temblor de tierra, porque un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose al sepulcro, quitó la piedra que Io tapaba y se sentó sobre ella. El ángel brillaba como un relámpago, y su ropa era blanca como la nieve. Al verlo, los soldados temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel dijo a las mujeres: «No tengan miedo. Yo sé que están buscando a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, sino que ha resucitado, como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron. Vayan pronto y digan a los discípulos: ‘Ha resucitado, y va a Galilea para reunirlos de nuevo: allí lo verán’. Esto es lo que yo tenía que decirles».
»Las mujeres se fueron rápidamente del sepulcro, con miedo y mucha alegría •a la vez, y corrieron a llevar la noticia a los discípulos. En eso, Jesús se presentó ante ellas y las saludó. Ellas se acercaron a Jesús y lo adoraron, abrazándole los pies, y él les dijo: «No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea, y que allá me verán»» (Mateo 28: 1-10).
Ponlo en práctica: Encuentra una manera de expresar por la resurrección de Jesús, como orar alguien o hablarle de Jesús a un amigo.
Ponlo en oración: ¡Alabado sea Dios por la resurrección! ¡Demos gracias pues Jesús vive!
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana
