«Entonces oí la voz del Señor. que decía: «¿A quién voy a enviar? ¿Quién será nuestro mensajero?»»(Isaías 6: 8).
Las campañas políticas son por lo general acaloradas y competitivas. No fue así en la ciudad de Tar Heel, Carolina del Norte, en los Estados Unidos. En el año 201 1 nadie – ni una sola persona — aspiró al puesto de alcalde, ni a los tres puestos vacantes de concejales. Como resultado, las autoridades electorales imprimieron las boletas con espacios en blanco para que los votantes escribieran sus propuestas. A pesar de que la ciudad tiene 1 17 residentes, nadie deseaba asumir aquellos difíciles puestos. El alcalde anterior admitió que había tenido mucho trabajo, al mismo tiempo que devengaba un bajo salario.
Tar Heel no es el único lugar donde la gente evita asumir tareas difíciles. En la visión de Isaías 6, el Señor está buscando a alguien que sea su mensajero. Al igual que la posición de alcalde de Tar Heel, aquel trabajo era probablemente bastante pesado.
Isaías describe la escena: «Entonces oí la voz del Señor, que decía: «¿A quién voy a enviar? ¿Quién será nuestro mensajero?»» (Isaías 6: 8). En su respuesta, el profeta no vaciló. Sin importar lo difícil que fuera la tarea, la realizaría. Cuando oyó el llamado respondió: «Aquí estoy yo, envíame a mí».
La próxima vez que oigas que Dios te llama para hacer algo por él, ¿serás como la gente de Tar Heel, Carolina del Norte? ¿O serás como Isaías?
Ponlo en práctica: ¿Hay algo que crees que Dios te está pidiendo que hagas? De ser así, ora al respecto. Si es una gran tarea, discútela con algún adulto consagrado que pueda ayudarte a elaborar un plan de trabajo. Por tanto, si estás escuchando la voz de Dios, no continúes dudando.
Ponlo en oración: Eleva la siguiente oración: «Aquí estoy yo, envíame a mí». Luego confirma a qué lugar desea guiarte Dios.
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana
