martes , 8 septiembre 2026
Matinal Para Adolescentes 2018

Recolectar piedras 

«Después tomó Samuel una piedra […] y lo llamo Ebenezer, pues dijo: Hasta ahora el Señor nos ha ayudado»» (l Samuel 7: 12) 

No está escrito sobre piedra pero, según Internet, hoy es el Día de Recolectar Piedras. No todo lo que leemos en Internet es verdadero y tal vez esta información no sea correcta, pero vale la pena destacar este día por varias razones. Primero, dedicar un día a la recolección de piedras es bastante extraño pero no deja de ser interesante. Segundo, el acto de recoger piedras aparece en la Biblia, por lo que debe de ser algo bueno.

Varias veces en el Antiguo Testamento, el pueblo de Dios recolectó piedras para marcar un acontecimiento especial. Por ejemplo, después de que Dios diera a los israelitas la victoria sobre los filisteos, «tomó Samuel una piedra y la colocó entre Mispa y Sen, y la llamó Ebenezer, pues dijo: «Hasta ahora el Señor nos ha ayudado»» ( l Samuel 7: 12). La piedra era un monumento recordatorio de la ayuda de Dios.

Jacob es otro de los recolectores de rocas que aparecen en la Biblia. Una no- che mientras viajaba, se durmió en solitario con una piedra como almohada, y soñó con una escalera que subía hasta el cielo con muchos ángeles en ella. En el sueño, el Señor le dio palabras llenas de esperanza y de aliento. Cuando despertó, se emocionó diciendo: «Este lugar es muy sagrado. Aquí está la casa de Dios: ¡es la puerta del cielo!» (Génesis 28: 17). Para honrar el asombroso encuentro con Dios, «Jacob tomó la piedra que había usado como almohada, la puso de pie como un pilar, y la consagró derramando aceite sobre ella. En ese lugar había antes una ciudad que se llamaba Luz, pero Jacob le cambió el nombre y le puso Betel» (versículos 18-19). Entonces Jacob hizo un voto especial y un compromiso con Dios.

Como hemos visto, en el Antiguo Testamento el pueblo de Dios utilizaba piedras como monumentos a su bondad. Ahora no acostumbramos a juntar piedras como recordatorios de Dios, pero podemos mirar al pasado y recordar las victorias que él nos ha dado. Piensa en las veces que te ha ayudado o que te ha regalado momentos felices. Recordar esas victorias te dará la confianza para enfrentarte a lo que esté por venir.

Ponlo en práctica: Haz una lista de todas las veces que Dios te ha ayudado en el pasado y busca una piedra para conmemorarlas y que te sirva de recuerdo de todas ellas.

Ponlo en oración: Agradece a Dios por todo lo que ha hecho por ti, especificando cada ocasión.

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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana

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