«¡Que todo lo que soy alabe al Señor!» (Salmo 103:1).
Te escribo esto justo en el momento en que recibo una noticia importante: ¡nuestro planeta ha alcanzado la marca de ocho mil millones de habitantes! Bueno, si lo comparamos con la cantidad de hormigas en el mundo, parece poco. Después de todo, las estimaciones apuntan a la exorbitante cifra de 20.000 billones de hormigas que deambulan por ahí. ¡Eso equivale a multiplicar un millón por un millón y, luego, por 20.000! Pero, en realidad, que seamos ocho mil millones de humanos es muchísimo. Comemos, respiramos, bebemos, construimos, hasta destruimos y, sobre todo, pensamos.
¿Sabes dónde nació el bebé número 8.000.000.000? En Filipinas. Su nombre es Vinice Mabansag y nació pasada la medianoche del 15 de noviembre de 2022, en la capital del país, Manila. En realidad, la pequeña fue elegida para representar a esta inmensa multitud de personas que llamamos planeta Tierra y que, cada vez más, exige atención para seguir existiendo. Somos tantos los que vivimos aquí que, si no lo cuidamos, la vida estará en riesgo.
Hablando de viajes, hoy no quiero invitarte ni a Filipinas ni, mucho menos, a un hormiguero. Pero me gustaría que, juntos, viajemos con la imaginación e intentemos ver el mundo como Dios lo ve. ¿Te has puesto a pensar que todo comenzó con Adán y Eva? Y luego, todo se redujo a Noé y otras siete personas en un barco. Desde ese momento nos multiplicamos hasta llegar a ocho mil millones de descendientes de ellos. ¡Es tanta gente que solo un Dios infinito podría conocer cada sueño de cada uno de los que vivimos en este mundo!
¿Te has dado cuenta de que, cuanto más gente nace, también más personas sufren? El hambre, el dolor, la violencia, el descuido de la naturaleza y las guerras siguen en aumento. Creo que, si Cristo no regresa pronto, este planeta colapsará ante el peso del mismo pecado que llevó al Salvador a la cruz.
Entonces, ¿qué te parece vivir este día creyendo que Dios nos conoce como si fuéramos los únicos en esta Tierra? Acerquémonos a él de tal manera que lo esperemos con el mismo anhelo con el que él nos espera a nosotros. En el cielo habrá lugar para todos, pero necesitamos dirigir nuestra mirada hacia allí. ¡Y esta esperanza es la mayor promesa que renace con cada nuevo nacimiento! Así, el tiempo pasará más rápido y, finalmente, el «bebé ocho mil millones» podrá encontrarse con Adán para escuchar directamente de él cómo comenzó todo. ¿No sería increíble?
Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez
