Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente (Éxodo 33: 18-19).
Uno de los pedidos más temerarios hechos a Dios por los humanos fue realizado por Moisés. El viejo líder le pidió a Dios que le mostrara su gloria, pero el Señor sabía que Moisés no estaba en condiciones de verla, ya que moriría al instante por el resplandor de su santidad. Por tanto, le dijo que lo pondría en el hueco de la roca y que lo cubriría con su mano hasta que pasara y solo vería su espalda. Nadie ha visto a Dios en su gloria, pero el amor que tiene por sus hijos ha hecho que busque maneras de estar en contacto directo con ellos. Fue por eso por lo que, de acuerdo con las Escrituras, cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley (Gálatas 4: 4). Cristo encarnó la naturaleza humana para que los humanos mortales pudieran ver a Dios cara a cara. Felipe, el discípulo, le preguntó a Jesús: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: […]
El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? (Juan 14: 8-9). Jesús y el Padre son uno, pero Cristo tomó la forma humana para habitar en medio de su creación para que esta pudiera mirar su gloria. Moisés pidió ver la gloria. Cuando el Señor lo escondió en la roca, pasó proclamando su nombre: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares […], hasta la tercera y cuarta generación (Éxodo 34: 6-7). El nombre de Dios revela su carácter de amor. Cristo demostró este carácter y encarnó vívidamente el amor del Señor al morir por cada uno de los seres humanos. Mostrar su gloria es mostrar su amor. Qué bendecidos son los mortales; qué dicha es tener a este maravilloso Dios. No es uno que reclama egoístamente adoración solo para él, sino que es el Todopoderoso que ama, que es misericordioso y que ha hecho todo para rescatar a sus hijos por amor. Mi querido amigo, desconozco si estás consciente o no del amor de Dios o si sabes de su gran amor por ti, pero él está listo para mostrarte su amor. Por los caminos donde andes, en el bien o en el mal, desesperanzado o triste, Dios te ama y desea mostrarte su gloria y amor. ¿Estás dispuesto a encontrarte con él?
Hoy es el día, no tardes, porque todo es por su gracia.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Esther Peláez
