«Jesús respondió: «Les aseguro que me buscan no porque han visto las señales, sino porque comieron el pan y se saciaron»». Juan 6:26
Hace algunos años, un hecho curioso agitó a una pequeña ciudad del interior de Brasil. La única casa de loterías de la ciudad había tenido al único ganador de un premio millonario. La noticia corrió rápidamente por las calles. Nadie hablaba de otra cosa que no fuera la suerte del afortunado.
Como nadie sabía quién era el ganador del gran premio, la gente de la ciudad comenzó a tratar bien a sus vecinos. Sonrisas, abrazos y otros gestos de cortesía se volvieron frecuentes. Las peleas y los chismes desaparecieron de la noche a la mañana. Cada uno imaginaba que estaba agradando al ganador y que, de ese modo, podría recibir una gran recompensa.
Después de varios días de amabilidad colectiva, se reveló que el ganador del premio era un ciudadano de São Paulo que, durante un viaje, pasó por la ciudad y compró el boleto. En ese momento, las sonrisas y las palmadas en la espalda cesaron. Cada uno volvió a ser lo que era.
Lamentablemente, hay mucha gente que trata bien a los demás con una motivación equivocada. Buscan solo el estatus, la posición o los recursos que otros tienen para ofrecer. Algunos políticos, por ejemplo, son cordiales y atentos durante las épocas electorales, pero después del resultado de las urnas tratan a los votantes como desconocidos.
En tiempos de Jesús, mucha gente buscaba al Maestro por motivos erróneos. Después del milagro de la multiplicación de los panes y los peces, una multitud siguió a Cristo en busca de otros prodigios. Estas personas veían continuamente los milagros, pero no permitían que la fe brotara en sus corazones. Eran incrédulas, desorientadas y hambrientas, pero solo del pan físico.
Existe mucha gente así, incluso en la iglesia. Son meros espectadores que buscan a Jesús solamente para satisfacer sus deseos egoístas. Quieren espectáculos, milagros y demostraciones llamativas de fe. Dicen: «Si en la iglesia no hay bendición, entonces no voy». ¿Conoces a alguien que prefiera las bendiciones de Dios al Dios de las bendiciones?
Muchos «creyentes» buscan solo el pan de cada día y se olvidan del Pan de vida.
¿Cuáles son las motivaciones de tu corazón? ¿Por qué buscas a Jesús?
Encontrar la respuesta a esas preguntas vale mucho más que el premio de cualquier lotería.
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González
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