domingo , 12 julio 2026
Matinal de Jóvenes 2026

Venciendo gigantes

 

«Que no se gloríe el sabio de su sabiduría, ni el poderoso de su poder, ni el rico de su riqueza. Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el Señor». Jeremías 9:23, 24, NVI

Actualmente, el hombre más alto del mundo es el turco Sultan Kösen, con 2,51 metros. Vive con sus padres, tres hermanos y una hermana, todos de tamaño normal. Entre las ventajas de ser alto, según Kösen, está la capacidad de cambiar bombillas sin necesidad de usar una silla. Pero las desventajas son, principalmente, encontrar ropa y zapatos de su medida.

En la época del rey David, había un gigante llamado Goliat, cuya estatura era de «unos tres metros de altura» (1 Sam. 17:4, RVC), y su nombre significaba «notable». Si hubiera existido un libro de récords en ese tiempo, seguramente el nombre de Goliat habría recibido un lugar destacado. Se cree que era descendiente de Anac, quien dio origen a un pueblo alto y poderoso (Deut. 9:2).

Cuando estalló la guerra entre israelitas y filisteos, Goliat desafió a algún hebreo a luchar contra él. Era costumbre, en aquella época, resolver una batalla mediante un solo combatiente de cada ejército. Quien debía aceptar este desafío era precisamente el rey Saúl, debido a su gran estatura y por tener una vestimenta apropiada. Pero el rey tembló de miedo. El único valiente fue el delgado David.

Imagina la siguiente escena: un joven pelirrojo, con solo una honda, un cayado y cinco piedras, desafiando a un gigante. Seamos sinceros, ¡esa lucha era completamente desproporcionada! Solo la coraza de Goliat pesaba unos sesenta kilos y su lanza pesaba más de siete kilos. Además, el gigante estaba acompañado por un escudero. ¿Cómo podría el menor de los hijos de Isaí vencer al más grande del ejército filisteo?

Para empeorar la situación, la narración bíblica describe a David siendo discriminado por su hermano, por el rey Saúl y por el gigante. Pero la principal arma del pastor de ovejas era la confianza en Dios. No permitió que los enemigos se burlaran del Dios de Israel. Con la honda y una piedra seleccionada, David dio en el blanco de la frente y el orgullo del gigante. Mientras que Goliat se jactaba de su fuerza, David depositó toda su fe en Dios.

Seguramente encontrarás gigantes en tu vida. Recuerda que el Creador es más grande y poderoso que cualquiera de ellos. Gloríate en el Señor, y también serás victorioso en tus batallas.

«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González

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