viernes , 4 septiembre 2026
Matinal Para Adolescentes 2018

Mírate tú primero 

 “No juzguen a otros, para que Dios no los juzgue a ustedes” Mateo 7:1. 

Qué fácil es caer en la trampa de ver las fallas ajenas y no las nuestras. Podemos mirar a alguien y decir que es falso, egocéntrico, superficial o grosero. Por supuesto, no siempre nos damos cuenta de que nosotros también podríamos ser un poco falsos, egocéntricos, superficiales o groseros.

Seguro que has escuchado ese viejo refrán que dice «cada ladrón juzga por su condición». Cuando criticamos a los demás, este dicho muchas veces se aplica. Por ejemplo, las personas que son falsas son las mejores en detectar la falsedad en otros (ellos seguramente no se identifican como falsos, pero lo son). Reconocemos aquello con lo que estamos familiarizados. El superficial reconoce rápidamente la superficialidad; el egoísta detecta fácilmente el egoísmo.

A veces criticamos conductas que envidiamos o que nosotros mismos tenemos, como, por ejemplo, cuando alguien murmura sobre un chico que ha estado con muchas chicas. Eso no significa que el que critica también es mujeriego, pero tal vez sí envidia esa popularidad y esa capacidad de atraer chicas, o tal vez solo quiere atención.

Antes de juzgar a los demás, piensa en lo que tu crítica revela de ti. ¿Tienes el mismo problema? ¿Estás celoso o molesto? Jesús te aconseja que primero te mires a ti mismo para ver si estás en el mismo estado: «No juzguen a otros, para que Dios no los juzgue a ustedes. Pues Dios los juzgará a ustedes de la misma manera que ustedes juzguen a otros; y con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les dará a ustedes. ¿Por qué te pones a mirar la astilla que tiene tú hermano en el ojo, y no te fijas en el tronco que tú tienes en el tüyo? Y si tú tienes un tronco en tu propio ojo, ¿cómo puedes decirle a tu hermano: «Déjame sacarte la astilla que tienes en el ojo»? ¡Hipócrita!, saca primero el tronco de tu propio ojo, y así podrás ver bien para sacar la astilla que tiene tu hermano en el suyo» (Mateo 7: 1-5).

Ponlo en práctica: Cuando te sientas tentado a juzgar a alguien, examínate a ti mismo. ¿Podría tu sentencia aplicarse a ti? Si es así, mejorar tú y no intentes mejorar a los demás.

Ponlo en oración: Pídele a Dios que te ayude a ver con claridad, para que puedas crecer y aprender.

#MatinalDeAdolescentes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana

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