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Matinal Para Adolescentes 2018

Los chicos chéveres, los deportistas, y los nerds 

«Con humildad consideren a los demás  como superiores a ustedes mismos» (Filipenses 2: 3, NVI) 

Si te pido que nombres en este momento a un deportista, a un nerd, a un chico popular, a uno rico, o a un tecnológico de entre tus compañeros, probablemente podrías hacerlo. Eso ocurre porque cuando estamos en la secundaria tenemos el mal hábito de etiquetar a los demás. Pero esto no es nuevo. Con toda seguridad también ocurría cuando tus padres y hasta tus abuelos eran estudiantes.

Tendemos a definir a los demás por el grupo al que pertenecen, e incluso estereotipar a esos grupos. A los deportistas les va bien con el sexo opuesto. Todo el mundo admira a los chicos populares. Los tecnológicos escriben programas de computadora en sus dormitorios. Y los nerds usan lentes gruesos y siempre saben la respuesta en la clase de química. Pero esta clase de etiquetas no son justas, ya que todos somos mucho más que un rótulo que alguien nos ha pegado en la espalda. Somos seres complejos y en constante évolución. Ese chico que te parece ahora tan maravilloso puede no ser tan genial en unos pocos años.

Cuando yo estaba en la escuela secundaria, había un grupo de chicos populares que parecía absolutamente inalcanzable. Eran porristas y atletas que vestían ropa a la moda, tenían automóviles estupendos y se les veía siempre confiados. Hoy, muchos de esos chicos que eran tan populares están en dificultades, llevan aún los mismos automóviles ahora destartalados y se visten con la misma ropa. Algunos abandonaron la universidad, comenzaron a beber y a trabajar en un supermercado o en restaurantes de comida rápida. Muchos de esos chicos populares ahora envidian a los nerds que dejaron el pueblo para ir a la universidad, se casaron, tuvieron hijos, obtuvieron buenos empleos y compraron casas y automóviles nuevos. Los nerds ya no parecen tan aburridos, y los chicos populares ya no son tan geniales.

Este es el problema de las etiquetas: no funcionan. Si crees que te han etiquetado, no dejes que eso te deprima. Deja que Dios, no los demás, te defina. Y si le has puesto a alguien una etiqueta, quítasela. Si conoces bien a esa persona, te darás cuenta de que es mucho más que una simple etiqueta.

Ponlo en práctica: Evita etiquetar a otros. Piensa que todos somos amados de igual manera por Dios. Para él todos valemos muchísimo, independientemente de las etiquetas que nosotros nos coloquemos.

Ponlo en oración: Pídele a Dios que te ayude a definir tu valor a través de lo que él piensa de ti, Y no por cómo te consideran los demás.

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#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana

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