«El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos» (Juan 15:13).
Carissa Fisher es una maestra de preescolar. Ella ama mucho a todos sus alumnos, por eso se quedó sorprendida cuando vio un anuncio en las redes sociales. Un día, mirando su Facebook, descubrió que una familia buscaba un donante de hígado para su hijo Ezra.
«Espera un momento», pensó Carissa, «él es uno de mis niños. ¡Y necesita ayuda!».
«No lo pensé dos veces», comentó ella en una entrevista. «Me dije: «Si puedo ayudarlo, ¿por qué no hacerlo?»». Y lo hizo. Esta joven maestra de veinte años se sometió a exámenes médicos para ver si era compatible con el hígado de Ezra. Tras dos meses de pruebas, los médicos dijeron que sí.
La operación consistía en extraerle a Carissa el 30% de su hígado para trasplantárselo a Ezra. Era algo arriesgado, pero ella es una mujer valiente.
La generosidad de esta maestra encaja bien en lo que dijo Jesús: «No hay mayor amor que dar la vida por los amigos».
Y Jesús hizo precisamente eso por ti: dio su vida para que tú puedas estar con él por la eternidad. Su amor genera amor en nosotros. Y es así como podemos hacer lo que hizo Carissa: marcar la diferencia en la vida de otra persona.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
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