Con tus buenas obras, dales tú mismo ejemplo en todo. Cuando enseñes, hazlo con integridad y seriedad, y con un mensaje sano e intachable. Así se avergonzará cualquiera que se oponga, pues no podrá decir nada malo de nosotros (Tito 2: 7, 8).
¿Escuchaste la palabra jeitinho? Es muy usada en la cultura brasileña, aunque no tiene traducción directa al español. Se refiere a un modo de resolver situaciones improvisando soluciones por medio de la astucia o de habilidades de convencimiento y conciliación.
Implica sabiduría, flexibilidad y creatividad para improvisar; aunque también puede implicar intento de obtener ventajas sobre otros.
Según los estudiosos, esta práctica social está relacionada con las raíces brasileñas. El historiador Sérgio Buarque de Holanda, en Raíces de Brasil, comenta que el concepto de hombre cordial se construyó a lo largo de los diversos períodos de explotación e inició con la llegada de los portugueses a Brasil. La forma de administración de los recién llegados, sin considerar las particularidades de la nueva tierra, favoreció la explotación de los recursos naturales y de la mano de obra. El pueblo autóctono era solidario, por lo cual fue fácil para los exploradores obligarlo a aceptar imposiciones a cambio de regalos, amenazas o agresiones. Esas relaciones de intercambio de intereses marcadas por la cordialidad pero bajo tensión dieron origen al brasileño cordial, que basa su forma de relacionarse en la simpatía y la emoción, y no en la razón.
Conocido como pueblo hospedador y receptivo, cuyas relaciones personales e íntimas se mezclan con las relaciones públicas, el brasileño tiene dificultad para lidiar con situaciones formales y rígidas.
Si el jeitinho se limita a la creatividad y a la flexibilidad, puede ser positivo, pero si se caracteriza por la violación de reglas y normas e involucra mentir, adular, apropiarse indebidamente de lo ajeno, y está marcado por la dificultad para decir no y por la opción de la vía más cómoda, es nocivo.
No es la voluntad de Dios que seas tan «buenita» que te conviertas en rehén de la adulación ajena o en esclava del deseo de agradar a los demás. Mucho menos desea el Señor que te involucres en prácticas ilegales o corruptas. Ya sea con tus hijos, con tu cónyuge, en el trabajo, en la iglesia, en los estudios o al recrearte, procura ser buena pero no buenita; procura ser libre y no rehén de nada ni de nadie. No sacrifiques tu integridad en el altar de la popularidad y el deseo de aceptación ajena (o el miedo a ser rechazada).
Dios te capacitará para que te posiciones cuando la situación exija nadar contra la corriente de la cultura del buenismo o de los jeitinhos.
www.meditacionesdiarias.com
https://www.facebook.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile
Tomado de la: Lectura Devocional para Damas 2026
«SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Esther Peláez
