miércoles , 28 octubre 2026

 

 

Mensajes orales

Antes de que nada se registrara por escrito, los mensajes de Dios llegaban de forma audible. Dios habló a Adán y Eva tanto antes de la caída (Gén. 2:16-17) como después (Gén. 3:9-19). En ambos casos, ellos entendieron perfectamente sus palabras. Su voz se escuchó con claridad en el Sinaí (Éxo. 20:1-20), en el bautismo de Jesús y en su transfiguración (Mat. 3:17; 17:5). Podemos malinterpretar lo que otras personas nos dicen, pero puedes estar seguro de que, cuando Dios le habla a alguien, no hay malentendidos.

La Biblia dice: «Dios se dirigió a Moisés y le dijo: “Yo soy el Señor”» (Éxo. 6:2). Muchos escritores bíblicos reconocieron haber oído la voz de Dios cuando les hablaba. Tal fue el caso, por ejemplo, de Isaías (Isa. 8:1, 11), Jeremías (Jer. 1:4, 9, 11) y Ezequiel (Eze. 3:16; 6:1). Cualquier intento de negar estas y otras afirmaciones similares pone en duda, en última instancia, la honestidad de los profetas y la fiabilidad de la propia Biblia.

Así como Dios hablaba a los profetas en un lenguaje humano inteligible, así hablaban los profetas a sus respectivas audiencias. Por ejemplo, Noé fue un verdadero profeta de Dios y un fiel «predicador de la justicia» (2 Ped. 2:5, NVI). No escribió ninguna parte de la Biblia, pero transmitió el mensaje de Dios oralmente a sus contemporáneos, y su mensaje no fue menos inspirado que los escritos de los profetas canónicos. Otros profetas, como Natán, Elías, Eliseo y Juan el Bautista, tampoco escribieron ninguna parte de la Biblia, sino que transmitieron sus mensajes oralmente.

¿Y qué hay del propio Jesucristo? El relato de los Evangelios menciona que, durante su ministerio terrenal, «escribió con el dedo en el polvo» (Juan 8:6, NTV)… pero eso es todo. No tenemos constancia de que Jesús escribiera nada más. No obstante, enseñó y predicó oralmente «con plena autoridad» (Mat. 7:29). Algunos de sus oyentes incluso confesaron: «¡Jamás ningún hombre ha hablado así!» (Juan 7:40, 46). Jesús fue principalmente un comunicador oral de los mensajes de Dios. Sus mensajes no eran menos autoritativos ni vinculantes simplemente por el hecho de que él no escribiera ningún libro de la Biblia.

Como hemos visto esta semana, Dios envía sus mensajes de muchas formas diferentes. Es importante recordar que nosotros no elegimos cómo habla Dios, sino que él elige cómo hablarnos. Nosotros elegimos si escuchamos. A veces, puede que no nos apetezca leer. Puede que deseemos que Dios nos hable directamente de forma audible, pero debemos aceptar con humildad y gratitud la comunicación de Dios en cualquier forma en que nos llegue.

¿Cómo te ha hablado Dios? ¿Cómo puedes escuchar mejor su voz?

 

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4to. Trimestre 2026 «EL DON DE PROFECÍA»
Lección 05 « REVELACIÓN E INSPIRACIÓN »
Colaboradores: Henry D. Gómez y Esther Jiménez

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