Lee el texto de esta semana: Apocalipsis 1
Revelación general y especial
¿Qué tendría para decirnos el Creador del cosmos? ¿Por qué se comunica con nosotros? Somos seres humanos caídos en un mundo pecaminoso, y nos enfrentamos a la muerte, al sufrimiento y a las pruebas. Dios nos habla porque quiere que sepamos por qué estamos aquí, por qué las cosas están tan mal y por qué, a pesar de todo el mal que nos rodea, podemos confiar en su amor por nosotros.
Dios a menudo nos habla de manera no verbal. Su revelación general, tal y como se ve en el mundo natural, habla elocuentemente de su poder infinito y su amor bondadoso. El rey David exclamó: «El cielo proclama la gloria de Dios; de su creación nos habla la bóveda celeste» (Sal. 19:1). El apóstol Pablo añadió: «Desde la creación del mundo, las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa» (Rom. 1:20, NVI). El poder restaurador de Dios, en particular, se manifiesta con gran claridad en los misteriosos procesos de sanación que tienen lugar en nuestro mundo. De hecho, «el poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Si se corta un árbol, si un ser humano se lastima o se rompe un hueso, la naturaleza empieza inmediatamente a reparar el daño. Aun antes de que exista la necesidad, están listos los elementos sanadores, y tan pronto como se lastima una parte, todas las energías se dedican a la obra de restauración».1
Pero, por muy hermoso e instructivo que pueda ser el mundo natural, no solo revela el poder y el amor de Dios, sino también la presencia del mal (ver Gén. 3:14-19; Mat. 13:24-30). Este mensaje ambiguo solo puede entenderse adecuadamente a la luz de la revelación especial de Dios, tanto en Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, como en la Biblia, la Palabra escrita de Dios que da testimonio de él (Juan 5:39). Las Escrituras son el relato inspirado de los mensajes de Dios a todos los seres humanos a lo largo de los siglos. Nos hablan de la creación del mundo y su trágica caída, del asombroso plan de redención de Dios y de la restauración final del planeta Tierra. Por breves y selectivas que puedan ser algunas narraciones bíblicas, siempre son fiables, porque es Dios quien nos habla en ellas.
Muchos libros y escritos —no solo la Biblia— han llegado hasta nosotros a lo largo de los siglos, pero consideramos que la Biblia es la Palabra de Dios. ¿Qué la distingue de otros escritos? Pablo escribió: «Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia» (2 Tim. 3:16, NVI). Existe cierto debate sobre cuál es la mejor traducción de este versículo, pero la mayoría de las traducciones de la Biblia lo expresan de manera similar, haciendo hincapié en que toda la Biblia es de origen divino (2 Ped. 1:20-21).
Muchas personas se preguntan por el proceso de inspiración que dio lugar a la Biblia. Es importante reconocer que la inspiración profética es obra del Espíritu Santo, quien asistió a sus profetas en todo el proceso de comunicar los mensajes divinos. Él ayudó a los profetas no solo a recibir los mensajes, sino también a comunicarlos con claridad a sus destinatarios.
Los mensajes de Dios llegaron a los profetas a través de diversos métodos: las visiones y los sueños (Núm. 12:6; Isa. 6:1, 8), los testigos oculares (1 Juan 1:1-3), la investigación histórica inspirada por el Espíritu (Luc. 1:1-3) y las impresiones divinas en la mente (2 Ped. 1:21) son solo algunos ejemplos. Una vez recibidos, estos mensajes podían comunicarse a sus destinatarios originales de forma oral (2 Ped. 1:19-21), por escrito (Juan 20:30-31) o incluso a través de la dramatización (Eze. 4:1-8). Independientemente de los medios que utilizara el Espíritu Santo, a los profetas y autores bíblicos se les encomendaron mensajes de verdad objetivos, no subjetivos. Este es un punto muy importante: los mensajes de Dios no debían ser alterados ni distorsionados de ninguna manera por sus mensajeros, incluso si utilizaban sus propias palabras para expresarlos. Dios protegió cuidadosamente los mensajes que dio a través de los profetas para que pudiéramos escucharlos y llegar a conocerlo.
Haz un esquema o un mapa conceptual de Apocalipsis 1. Céntrate especialmente en los versículos 1-3. Transcríbelos a partir de la versión de la Biblia que prefieras o reescríbelos con tus propias palabras. ¿Qué revela este texto sobre cómo los profetas reciben los mensajes de Dios?
Revisa el pasaje que has transcrito.
- [Rodea] las palabras, frases o ideas que se repiten.
- [Subraya] palabras o frases que sean importantes y significativas para ti.
- Dibuja [flechas] para conectar palabras o frases relacionadas entre sí.
¿A qué ideas especiales parecen apuntar tus anotaciones en general?
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Lección – Inverso 2026.
4to. Trimestre 2026 «EL DON DE PROFECÍA»
Lección 05 « REVELACIÓN E INSPIRACIÓN »
Colaboradores: Henry D. Gómez y Esther Jiménez
