Saber y hacer
En el Sermón del Monte, Jesús habla mucho sobre las relaciones: con él y entre nosotros. Al final de su mensaje, dice algo muy conmovedor: «No todos los que me dicen: “Señor, Señor”, entrarán en el reino de los cielos, sino solamente los que hacen la voluntad de mi Padre celestial» (Mateo 7: 21). Jesús explica que algunos lo llamarán y sabrán claramente quién es él sin conocerlo en realidad. Por supuesto, buscar el conocimiento es importante. La Biblia nos dice que el pueblo de Dios podría ser destruido por carecer del conocimiento de Dios y por rechazar conocerlo (ver Oseas 4: 1, 6, 10). Nunca debemos restar importancia a la verdad bíblica eterna, pero si ese conocimiento no nos transforma y no profundiza nuestro compromiso y nuestro caminar con Dios, no sirve de nada.
«La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste» (Juan 17: 3). Jesús afirmó que el requisito para entrar en el cielo es hacer la voluntad de Dios y, en última instancia, conocer a Dios, ya que no podemos hacer su voluntad sin conocerlo. Este es el factor determinante y una expectativa muy razonable. Si tu hijo dice que te ama y suele hacer lo que le pides, sus acciones revelan la profundidad de su amor y respeto por ti. Asimismo, cuando amamos a Dios, queremos hacer su voluntad porque sabemos que no hay nada mejor que podamos hacer. Nuestra respuesta a él y, en última instancia, nuestra obediencia a él como expresión de nuestro amor, muestran la verdadera naturaleza de nuestra relación mutua.
Jesús concluye el Sermón del Monte dejando a sus oyentes una conmovedora ilustración en Mateo 7: 24-29. Sus palabras finales nos enseñan que nuestro destino eterno depende de lo que hagamos con Cristo y sus enseñanzas. ¿Escucharemos sus palabras y no haremos nada al respecto? ¿O escucharemos y seguiremos sus instrucciones? ¿Permitiremos que sus palabras nos cambien y entonces decidiremos conformar nuestra vida a sus enseñanzas?
Jesús nos invita a abrir el corazón y a recibirlo, a fin de que el plan de vivir en una relación estrecha con Dios pueda grabarse en nuestra alma con cada respiración. Nuestra vida puede construirse sobre la Roca y sobre el plan perfecto de Dios para nosotros.
Este plan para una relación íntima no es ningún secreto. Se revela en las páginas de la Palabra inspirada de Dios, y él lo ofrece a toda persona. Es una decisión personal aceptarlo por fe, reclamar la justicia perfecta de Cristo y luego vivir esa justicia.
Según Mateo 7: 21-23, ¿por qué algunos tienen una falsa seguridad de salvación? ¿Cómo podemos evitar esa falsa seguridad?
2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 09 «EL PECADO, EL EVANGELIO Y LA LEY»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
