miércoles , 10 junio 2026

Jesús acusado de fundar una secta

Ni siquiera los mejores maestros religiosos pueden escapar siempre de ser tildados de ser líderes de una secta. Jesús es el ejemplo perfecto. Jesús sabe lo que es ser acusado falsamente. Las autoridades religiosas de la época lo acusaron de crear una secta de seguidores que amenazaba la seguridad de la sociedad. Convencieron a la gente de que Jesús estaba conspirando para derrocar al gobierno. Con gran desdén hacia Jesús y desprecio por sus seguidores, afirmaron: «Hemos encontrado a este hombre alborotando a nuestra nación. […] Con sus enseñanzas está alborotando a todo el pueblo» (Luc. 23: 2-5).

Las élites religiosas acusaron a Jesús no solo de minar la autoridad del gobierno, sino también de trabajar en secreto. Jesús les recordó que compartía su mensaje abiertamente y que no había dicho nada en secreto (Juan 18: 20). En vano, el sumo sacerdote trató de hacer que Jesús dijera algo que pudiera ser usado en su contra. «Pensaba arrancarle alguna declaración que probase que estaba tratando de crear una sociedad secreta con el propósito de establecer un nuevo reino» (El Deseado de todas las gentes, cap. 75, p. 662). Los líderes religiosos acusaron a Jesús de fundar una sociedad secreta o un grupo sectario para liderar una revolución. Jesús respondió a las acusaciones con calma, haciendo hincapié en su transparencia, integridad, franqueza y coherencia. Irónicamente, eran los fariseos y los saduceos quienes habían actuado a escondidas, celebrando tribunales secretos, manipulando las Escrituras y conspirando para matar a Cristo.

Los apóstoles enfrentaron acusaciones similares en muchos lugares donde predicaban. Algunos de los enemigos más acérrimos de Pablo dijeron: «Hemos encontrado que este hombre es una calamidad, y que por todo el mundo anda provocando divisiones entre los judíos, y que es cabecilla de la secta de los nazarenos» (Hech. 24: 5). Los fundadores de la iglesia primitiva se enfrentaron a muchos conceptos erróneos y acusaciones falsas en su contra. Las relaciones públicas seguían siendo un gran desafío. Los cristianos eran muy impopulares y se los miraba con desconfianza.

Los verdaderos cristianos no pueden dejarse guiar por la opinión pública. Los falsos maestros suelen recibir muchas menos críticas que los verdaderos maestros. Jesús advirtió: «¡Ay de ustedes cuando todo el mundo los alabe, pues así hacían los antepasados de esa gente con los falsos profetas!» (Luc. 6: 26). Actualmente, los seguidores de Cristo también pueden esperar que se difundan informes falsos y que la gente utilice etiquetas despectivas contra aquellos que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús. Cuando nuestras palabras son tergiversadas y nuestra reputación difamada, podemos tener valor al saber que Cristo y los apóstoles también sufrieron terribles calumnias. El ejemplo de Cristo de decir la verdad con amor debería desafiar a sus seguidores a ser fieles sin importar lo mucho que el mundo intente avergonzarlos.

Preguntas para considerar:

¿Cómo respondió Jesús a los rumores falsos sobre su ministerio?

¿Qué acusaciones falsas has oído contra tu iglesia? ¿Cómo respondiste?

1er trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
Lección # 12 «SECTAS APOCALÍPTICAS»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

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