Funciones de los profetas del Nuevo Testamento
Gran parte del ministerio de los profetas del Nuevo Testamento reflejaba el de los profetas del Antiguo Testamento. Así como Dios instruyó y guio a su pueblo a través de los profetas en el Antiguo Testamento, también utilizó a los profetas en el Nuevo Testamento para guiar el establecimiento y el crecimiento de su iglesia. El don de profecía otorgado a los apóstoles y profetas fue esencial para la formación y el desarrollo de la iglesia primitiva (Efe. 2:20). Pablo fue uno de esos apóstoles que recibió revelaciones divinas (Efe. 3:3). El Espíritu Santo le reveló a él y a otros profetas el evangelio de Jesucristo para compartirlo con todo el mundo (Efe. 3:5). Estos mensajes divinamente inspirados se compartieron en persona con las audiencias de aquella época y se escribieron y conservaron en los libros del Nuevo Testamento. Así, los mensajes que el Espíritu Santo reveló a los profetas se convirtieron en la base del futuro de la iglesia.
Efesios 4:11-13 presenta una lista de dones espirituales que son importantes para el éxito de la iglesia. Los profetas se mencionan junto con los apóstoles, los evangelistas, los pastores y los maestros (Efe. 4:11). Estas personas existen para «perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios; hasta que lleguemos a ser un hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo» (Efe. 4:12-13, RVC). Como se ve aquí y en otros pasajes, Jesús es el centro de los mensajes proféticos.
Alentar a la iglesia también es una obra mencionada en el contexto de la profecía (1 Cor. 14:31). El libro de Hechos habla de dos profetas, Judas y Silas (ninguno de los cuales escribió un libro de la Biblia), quienes «consolaron y animaron mucho con sus palabras a los hermanos» (Hech. 15:32). Aunque los profetas a veces tienen que dar advertencias severas, también ofrecen palabras de aliento, especialmente en tiempos difíciles. Sin duda, estos mensajes de ánimo eran muy apreciados por quienes necesitaban escuchar esas palabras, por la esperanza y la promesa que transmitían. Especialmente en tiempos de tribulación y persecución, el don de profecía ha sido una enorme fuente de aliento y esperanza.
En Apocalipsis 22:6, se presenta a Jesús como «el Señor, el mismo Dios que inspira a los profetas», cuyas «palabras son verdaderas y dignas de confianza». Por supuesto, todo lo que proviene de los portavoces de Dios también será «fiel y digno de confianza». En un mundo en el que podemos confiar tan poco, sí podemos confiar en lo que dicen los profetas del Señor, especialmente en su Palabra, nuestra autoridad definitiva y suprema.
El único registro oficial que tenemos de las palabras de los apóstoles y profetas sobre Jesús, su vida y sus obras es la Biblia. ¿Qué nos dice esto sobre por qué la Biblia debe ser la autoridad definitiva en lo que creemos acerca de Jesús y su muerte expiatoria?
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Lección – Inverso 2026.
4to. Trimestre 2026 «EL DON DE PROFECÍA»
Lección 04 « PROFETAS DEL NUEVO TESTAMENTO »
Colaboradores: Henry D. Gómez y Esther Jiménez
