lunes , 25 mayo 2026

El fuego de Dios

La Biblia describe repetidamente a Dios como un «fuego consumidor» (Heb. 12: 29, RV95). Su santidad y su gloria abrumadora son tan poderosas que purifican a quienes se presentan ante él. Piensa en cómo la gloria de un solo ángel abrumó por completo a los imponentes guardias romanos ante la tumba de Jesús (Mat. 28: 2-4). Si un solo ángel pudo tener tal impacto, ¡imagina el poder radiante de Cristo en toda su gloria! En la segunda venida de Cristo, su resplandor destruirá a los malvados (2 Tes. 2: 8), mientras que los justos se regocijarán en su luz.

El proceso de Moisés al experimentar la gloria de Dios muestra cómo se fue acostumbrando a la presencia divina con el tiempo. Primero, en Éxodo 3: 2-6, Moisés se encontró con Dios en la zarza ardiente, donde vio la santidad de Dios a través de un fuego que no se consumía. Más tarde, en Éxodo 24: 9-10, Moisés subió al monte Sinaí y tuvo una visión de los pies de Dios sobre un piso de zafiro. Su exposición a la gloria de Dios se profundizó en Éxodo 33: 18-23, cuando Dios le permitió a Moisés que viera su espalda, mientras lo protegía de la plenitud de su resplandor. Esta experiencia progresiva muestra cómo, a medida que Moisés pasaba tiempo con Dios, se fue haciendo capaz de soportar mayores medidas de luz y gloria divinas.

Isaías 33: 14 hace la pregunta: «¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?» (RV95). El versículo siguiente afirma que solo los justos pueden vivir en la presencia de Dios. La gloria de Dios, aunque abrumadora para los impenitentes, da vida a los que confían en él. Daniel 12: 3 pinta un hermoso cuadro de los justos: «Los hombres sabios, los que guiaron a muchos por el camino recto, brillarán como la bóveda celeste; ¡brillarán por siempre, como las estrellas!». En lugar de ser quemados, los justos morarán en la luz de la gloria de Cristo por toda la eternidad. Sus vidas reflejarán su gloria para siempre, como las estrellas en los cielos. Esta vida eterna es un regalo de Jesús, quien nos invita a estar en su presencia, purificados y listos para la vida que él ofrece a todos los que creen.

¡Son los justos, no los perdidos, quienes morarán para siempre en el fuego de la presencia de Dios! La luz de la santidad de Dios es destrucción para los impíos, pero para los justos es vida. La gloria de Dios que purifica y sostiene a los justos será para siempre su fuente de luz y alegría. En última instancia, tanto los malvados como los justos encontrarán su destino eterno cuando se encuentren con la gloria plena de la presencia de Dios, una gloria que trae la muerte a un grupo y la vida al otro.

Preguntas para considerar:

¿Cómo cambiarían tus prioridades si supieras que «el día del Señor», descrito por Malaquías, está a punto de llegar?

¿Cómo podrías hacer que el amor de Dios fuera el centro de un estudio bíblico sobre el destino de los impíos?

1er trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
Lección # 11 «EL INFIERNO»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

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