Vidas transformadas
Imagina que vas caminando por un callejón oscuro por la noche con las luces de neón de los moteles y de las tiendas parpadeando. Mientras apuras el paso por el estrecho callejón, notas las siluetas de varias personas robustas que caminan hacia ti. Vienen con los puños apretados y cada vez se acercan más. ¿Cómo reaccionarías?
Repitamos la situación, pero con algunos detalles nuevos. Imagina que caminas por el mismo callejón oscuro por la noche, con las luces de neón de los moteles y de las tiendas parpadeando. Mientras apuras el paso por el estrecho callejón, notas las siluetas de varias personas robustas que caminan hacia ti. En sus manos tienen… Biblias. ¿Has dicho… Biblias?
No te lo esperabas, ¿verdad? Si se les pidiera elegir entre una situación y otra, la mayoría de las personas (creyentes o no) elegirían sin dudarlo la segunda. ¿Por qué? En general, se acepta que quienes leen la Biblia han experimentado una transformación en muchos niveles. Ya sea que la gente lo admita o no, la Biblia (para ser más precisos, Jesús) cambia a las personas.
Un estudio realizado por el Center for Bible Engagement sobre este tema involucró a 100,000 participantes de entre ocho y ochenta años de edad y de diversos orígenes.* La investigación reveló que las personas que leían las Escrituras cuatro o más veces a la semana eran:
- un 62% menos propensas a emborracharse;
- un 59% menos propensas a ver pornografía;
- un 59% menos propensas a tener sexo por fuera del matrimonio;
- un 28% menos propensas a tener problemas de soledad;
- un 228% más propensas a compartir su fe con otros,
- y un 407% más propensas a memorizar las Escrituras.
Estos hallazgos sugieren que cuatro veces por semana es el punto de inflexión para que el estudio de la Palabra se convierta en algo verdaderamente transformador en la vida de los creyentes. Aquellos que leían las Escrituras dos o tres veces por semana no tenían los mismos beneficios protectores que aquellos que las leían al menos cuatro veces por semana.
Los siguientes consejos pueden ayudarte a interactuar con las Escrituras de forma más significativa:
Empieza con dos salmos cualquiera. Sin importar el estado emocional en el que te encuentres, los salmos te acercan a un Dios que sabe lo que hay en tu corazón.
Lee un capítulo de Proverbios por día. El libro de Proverbios tiene 31 capítulos, uno para cada día del mes. Encontrarás sabiduría práctica, personalizada y celestial para tu día.
Estudia la vida de los personajes bíblicos. Empieza con Abraham (Gén. 12) y lee un capítulo por día.
Cuando leas la Biblia, hazte estas preguntas:
- ¿Cuál es el contexto de la historia o el texto?
- ¿Por qué están sucediendo los acontecimientos o se están dando las instrucciones?
- ¿Qué me enseña esto sobre Dios?
- ¿Con quién me identifico en la historia o el texto?
Enfócate en Jesús como el héroe de las Escrituras. No en Moisés, David o tú mismo. Jesús es el héroe.
Preguntas para considerar:
Al hablar con escépticos sobre la Biblia, ¿qué les dirías que la Biblia ha hecho por ti personalmente o por las personas de tu familia?
¿Cómo o dónde le sugerirías que empezara a estudiar la Biblia a alguien que nunca la ha leído?
1er trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
Lección # 10 «LA BIBLIA»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
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