domingo , 21 junio 2026

 

Lee el texto de esta semana: Apocalipsis 21–22

Seguir al Cordero

¿Qué te depara el futuro? ¿Qué te espera más adelante? Podría parecer abrumador, emocionante, aterrador y maravilloso, todo al mismo tiempo. Ten presente que Jesús es fiel y que sus palabras son verdaderas (ver Apocalipsis 3: 14). Habrá tiempos turbulentos por delante (ver Mateo 24: 21-22), pero él ha prometido que nunca te dejará ni te abandonará (ver Hebreos 13: 5). Él hará exactamente lo que dijo que hará, como siempre lo ha hecho y siempre lo hará (ver Hebreos 10: 23). Y «el que siga firme hasta el fin, se salvará» (Mateo 24: 13).

Independientemente del número de días que nos queden en la tierra, debemos fijar nuestros ojos en Jesús para mirarlo con determinación. Esto no siempre es fácil en un mundo que clama por nuestra atención, pero que podamos decir, como David: «Siempre dirijo mis ojos al Señor, porque él me libra de todo peligro» (Salmo 25: 15).

Esta semana nos centraremos en la recompensa del cielo (ver Mateo 5: 12; Apocalipsis 22: 12), en cómo será el cielo y en lo asombroso que será estar finalmente con Aquel que nos creó, nos amó hasta la muerte, nos redimió del pecado y pronto volverá. Solo tenemos que mantener la fe hasta entonces.

¿Alguna vez te han preguntado qué es lo que más te ilusiona de la eternidad? Si se lo preguntas a un niño, tal vez te responda: «Montar un tigre», «deslizarme por el cuello de una jirafa» o «volar a diferentes planetas». Si le preguntas a un adolescente, tal vez te responda: «No tener que hacer más tareas escolares» o «explorar el cielo con mis amigos sin sufrir ningún daño». Si se lo preguntaras a un grupo de adultos, tal vez dirían: «Estar en un lugar donde no haya más dolor, sufrimiento ni muerte» o «reencontrarme con mis seres queridos». Todas estas respuestas reflejan aspectos de cómo será el cielo, pero solo dan una pequeña idea de las maravillas que nos esperan en el nuevo cielo y la tierra nueva. La eternidad arde en nuestros corazones e internamente sabemos que debe haber algo más en la vida que el aquí y ahora.

Sin duda, la mayor bendición del cielo será ver finalmente a Jesús y darle las gracias, en persona, por lo que hizo por nosotros en este mundo caído. Entonces, desearemos colmarlo de adoración y alabanza por habernos salvado de la muerte eterna con su propio sufrimiento en la cruz. «¡El Cordero que fue sacrificado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría y la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza!» (Apocalipsis 5: 12).

Juan el Bautista presentó a Jesús como el «Cordero de Dios» (Juan 1: 35-37). Los discípulos lo siguieron de cerca, y el Apocalipsis dice que nosotros haremos lo mismo. «Son los que siguen al Cordero por dondequiera que va» (Apocalipsis 14: 4). Sin embargo, para anhelar seguirlo en el cielo, primero debemos seguirlo aquí en la tierra.

Jesús, el Cordero, es también nuestro Pastor y guía nuestros pasos como nadie más puede hacerlo. Esto nos resulta muy reconfortante cuando atravesamos momentos difíciles, pero Jesús nunca dejará de guiarnos, ni siquiera en el cielo. Apocalipsis 7: 17 dice: «Porque el Cordero, que está en medio del trono, será su pastor y los guiará a manantiales de aguas de vida». Como su pueblo, sus ovejas, seguiremos a Jesús en el cielo, deseando estar siempre en su presencia. Una característica que define al pueblo de Dios es que «llevarán su nombre en la frente» (Apocalipsis 22: 4); es decir, que siempre estaremos pensando en él.

Reflexiona en lo que significa seguir al Cordero ahora y por toda la eternidad y basa en ese tema tu oración de hoy.

Lee Apocalipsis 21 y 22 y haz un bosquejo o un mapa conceptual de estos dos últimos capítulos de la Biblia. Escribe de tu versión preferida de la Biblia Apocalipsis 21: 2-5 y visualiza la recompensa que Dios tiene preparada para su pueblo.

2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 13 «HACIA LA ETERNIDAD»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

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