sábado , 15 agosto 2026

Lee el texto de esta semana: Job 1, 2

Dios en el banquillo

Elie Wiesel, famoso sobreviviente del Holocausto nazi, escribió una obra de teatro titulada El juicio a Dios. En ella, tres rabinos acusan a Dios por haber permitido que sus hijos fueran masacrados. «El juicio duró varias noches. Se escuchó a los testigos, se reunieron las pruebas, se sacaron conclusiones, lo que finalmente llevó a un veredicto unánime: el Señor todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, fue declarado culpable de delitos contra la creación y la humanidad».1

Este caso ficcional dejó a los espectadores con preguntas profundas sobre Dios, la vida y el mal. Sin embargo, Wiesel, que había estado cautivo en un campo de concentración nazi, expresó que no era ficción, sino algo que él había visto con sus propios ojos. A los quince años, cuando era prisionero en Auschwitz, Elie Wiesel vio cómo tres eruditos judíos enjuiciaban a Dios por su aparente indiferencia hacia el sufrimiento de su pueblo y lo declaraban culpable. La completa desesperación que sentían los llevó a acusar al punto central de su religión.

¿Es Dios culpable de los crímenes de lesa humanidad?

Esta pregunta nos lleva al corazón del problema del mal. Si Dios es bueno, ¿por qué existe el mal? El único ser que tiene poder absoluto en todo el universo para detener el mal… no lo hace.

En palabras del filósofo Peter Kreeft: «El problema del mal es el problema más grave del mundo. […] Más personas han abandonado la fe por el problema del mal que por cualquier otra razón. Es, sin duda, lo que más pone a prueba la fe, la mayor tentación para no creer. Y no se trata solo de una objeción intelectual. Lo sentimos, lo vivimos. El problema se puede describir de manera simple: si Dios es tan bueno, ¿por qué su mundo es tan malo? ¿Por qué a las personas buenas les pasan cosas malas?».2

Las malas noticias nos acechan todos los días. Noticias de enfermedad, muerte, pandemias, problemas de salud mental, corrupción y crímenes son parte de nuestra vida cotidiana. Solo con las incalculables tragedias e injusticias del año pasado (o la semana pasada), ¿cómo hace un creyente para defender la idea de un ser todopoderoso benevolente?

Cuando abrimos la Biblia en Génesis 1: 1, leemos: «En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra». Aquí se nos presenta a un Dios perfecto, que creó un mundo perfecto, para personas perfectas que vivían en un ambiente perfecto, en perfecta salud, y que disfrutaban de una relación perfecta entre ellos y con su Creador. El origen de nuestro mundo es el Edén, donde florecían la felicidad y el amor. Lee los dos primeros capítulos de Génesis y encontrarás el plan original de Dios para la vida humana.

Ahora cierra tu Biblia. ¿Qué ves? Ves violencia, caos, sufrimiento, pobreza, soledad, hambre, enfermedad, tristeza y muerte. Esta es la vida para muchas personas en la actualidad. Ahora, abre otra vez tu Biblia. ¿Cuál es la primera pregunta que te viene a la mente? Si no sabes qué pregunta hacer, imagina esta escena: un día dejas tu casa ordenada y limpia. Tu ropa está recién lavada y la has doblado con esmero. La vajilla está limpia y secándose en el escurridor. Has pasado la aspiradora a la sala de estar y los cojines del sofá están en su lugar. Te sientes satisfecho con el trabajo realizado y sales a comprar comestibles. Pero, cuando vuelves, algo ha cambiado. Al abrir la puerta, encuentras la sala de estar hecha un desastre: la ropa está tirada por toda la habitación; las ventanas están rotas; faltan varios objetos de valor… ¿Cuál sería tu pregunta más obvia? «¿Qué sucedió?… ¡¿Qué sucedió?!». Querrías saber qué le sucedió a tu casa y a tus pertenencias. ¿Cómo sucedió? ¿Quién lo causó? Es natural que quieras entender.

Dios quiere que preguntemos: «¿De dónde vino este mal?». Quiere ayudarnos a comprender por qué nuestro mundo es tan diferente al Edén que él creó. No quiere que silenciemos nuestras preguntas difíciles ni que pasemos por alto el marcado contraste entre su diseño perfecto y nuestra realidad. También quiere que entendamos este gran dilema y que reconozcamos lo que él está haciendo para resolverlo.

Al explorar este tema, nos sumergiremos en textos bíblicos y argumentos teológicos que tratan la coexistencia de un Dios de amor y la presencia del mal.

Desafío de apologética

Si Dios es tan bueno y poderoso, ¿por qué no detiene el mal?

Escribe de tu versión preferida de la Biblia Job 1: 6-12. O, si lo prefieres, puedes parafrasear el pasaje o hacer un esquema o un mapa conceptual del mismo.

Lee la historia de Job 1 y 2 y presta atención al diálogo entre Satanás y Dios. Escribe los pensamientos implícitos y explícitos de ese intercambio. ¿Qué se dice entre líneas

1er trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
Lección # 04 «EL PROBLEMA DEL MAL»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

kebo88 | slot online | slot gacor

kebo88 | kebo88 | kebo88 | slot gacor | slot gacor | slot gacor

slot gacor

Matinales relacionados

inQuiere

  inQuiere A medida que avanzamos en este estudio, es importante que...

imPlícate

  La intercesión por su iglesia «Cristo quiere que estén representados en...

inVita

  inVita La oración de Jesús por nosotros La oración de Jesús...

inVestiga

  inVestiga ¿De qué manera los siguientes pasajes nos ayudan a comprender...