miércoles , 15 abril 2026
Lección de Universitarios 2026

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Lecciones de humildad

«Mientras más nos acerquemos a Jesús, y más claramente apreciemos la pureza de su carácter, con mayor claridad discerniremos la excesiva pecaminosidad del pecado, y menos nos sentiremos inclinados a ensalzarnos a nosotros mismos. Aquellos a quienes el cielo reconoce como santos son los últimos en alardear de su bondad».— Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, cap. 13, p. 127

«Antes de la honra viene la humildad. […] El discípulo que más se asemeja a un niño es el más eficiente en la labor para Dios. Los seres celestiales pueden cooperar con aquel que no trata de ensalzarse a sí mismo sino de salvar almas. El que siente más profundamente su necesidad de la ayuda divina la pedirá; y el Espíritu Santo le dará vislumbres de Jesús que fortalecerán y elevarán su alma. Saldrá de la comunión con Cristo para trabajar en favor de aquellos que perecen en sus pecados. Fue ungido para su misión, y tiene éxito donde muchos de los sabios e intelectualmente preparados fracasarían.

»Pero cuando los hombres se ensalzan a sí mismos, y se consideran necesarios para el éxito del gran plan de Dios, el Señor los hace poner a un lado. Queda demostrado que el Señor no depende de ellos. La obra no se detiene porque ellos sean separados de ella, sino que sigue adelante con mayor poder.

»No era suficiente que los discípulos de Jesús fuesen instruidos en cuanto a la naturaleza de su reino. Lo que necesitaban era un cambio de corazón que los pusiese en armonía con sus principios. Llamando a un niñito a sí, Jesús lo puso en medio de ellos; y luego rodeándole tiernamente con sus brazos dijo: “De cierto os digo que, si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”. La sencillez, el olvido de sí mismo y el amor confiado del niñito son los atributos que el cielo aprecia. Son las características de la verdadera grandeza.

»Jesús volvió a explicar a sus discípulos que su reino no se caracteriza por la dignidad y ostentación terrenales. A los pies de Jesús, se olvidan todas estas distinciones. Se ve a los ricos y a los pobres, a los sabios y a los ignorantes, sin pensamiento alguno de casta ni de preeminencia mundanal. Todos se encuentran allí como almas compradas por la sangre de Jesús, y todos por igual dependen de Aquel que los redimió para Dios.

»El alma sincera y contrita es de gran valor a la vista de Dios. Él pone su señal sobre los hombres, no según su jerarquía ni su riqueza, ni por su grandeza intelectual, sino por su unión con Cristo. El Señor de gloria queda satisfecho con aquellos que son mansos y humildes de corazón».— Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, cap. 48, pp. 411-412

2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 03 «ORGULLO VERSUS HUMILDAD»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

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