«Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios»
1 Corintios 10: 31.
Un dicho popular mexicano dice: <<No hagas cosas buenas que parezcan malas ni malas que parezcan buenas». Es complicado dar explicaciones a todos de lo que haces. De hecho, no terminarías nunca de justificarte por tus actos. Vives en un contexto social donde cada día pareciera que lo común es que lo bueno para uno es relativo, porque la sociedad cada vez más acepta que la moral puede ser medida o juzgada por cada conciencia.
Sin embargo, esto no es así para Dios. El ha dejado un código de conducta moral, el cual está inscrito en los Diez Mandamientos. Aunque estos de alguna manera guían de manera muy apropiada lo que haces o dejas de hacer, hay generalidades que pudieran quedar vacantes. Por ejemplo, algunos dicen que no ven dónde dice la Biblia que sea malo fumar, o que no dice en ningún lado que tienen que ser vegetarianos, además de otros argumentos.
El apóstol Pablo te recuerda que la vida cristiana tiene que ver con la relación y los principios; es decir, no eres motivado a obedecer un código de conducta como un mero autómata sin razón, sino que crees en un Dios todopoderoso que hizo todo por salvarte en la cruz. Jesús desea tener con sus hijos una relación de amor. Desea que vivas libremente haciendo las cosas que son buenas y correctas porque quieres agradarlo de manera tal que el sentido común espiritual de un cristiano, guiado por el Espíritu Santo y que tiene en perspectiva los Diez Mandamientos, luchará por vivir continuamente obedeciendo y haciendo las cosas correctas para Dios.
El consejo bíblico no deja nada al azar, sino que te anima a hacer todo para su gloria. Si lo que haces tiene en perspectiva agradar y glorificar el nombre de Dios, nada será un mal ejemplo para los que te observan, sino que será todo lo contrario: tus actos serán el reflejo de una íntima relación con el Padre y tus obras serán dignas de ser imitadas.
Por supuesto, nadie podrá hacer cosas buenas si el Espíritu Santo no está en su corazón. Es por ello que la relación personal con Dios es primero, porque de la abundancia del corazón saldrán las obras. Si este está lleno de la presencia del Señor, las obras buenas están garantizadas.
Por favor, preocúpate hoy de tener una íntima relación con tu Señor para que las demás cosas vengan sola, porque todo es por su gracia.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.
