«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González
Para Más Meditaciones Visita:
www.meditacionesdiarias.com
«Estén quietos, y conozcan que yo soy Dios». Salmos 48:10
En los antiguos barcos de la Marina Real británica, había un dispositivo sonoro llamado «toque de silencio», que se activaba en caso de un accidente en alta mar. Esta alarma indicaba que los tripulantes debían detenerse y reflexionar antes de tomar cualquier decisión. Generalmente, pocas personas sabían qué hacer en el momento de la crisis y terminaban empeorando la situación con acciones apresuradas. Así, el «toque de silencio» era una oportunidad para que la tripulación actuara correctamente.
Al igual que en aquellos barcos, nosotros también necesitamos escuchar el «toque de silencio» de Dios en medio de las emergencias de la vida. En nuestro viaje hacia el cielo, tal vez enfrentemos enfermedades, accidentes, soledad, crisis familiares o pérdida de seres queridos. En esos momentos de desesperación, es necesario escuchar la voz del Espíritu Santo, que nos indica qué tipo de decisiones debemos tomar (Isa. 30:21). Además, Dios nos asegura que él está al control de la situación. Habacuc escribió: «En cambio, el Señor está en su santo templo; calle ante él toda la tierra» (Hab. 2:20).
No sé qué haces cuando todo va mal. Tal vez te desesperas, buscas terapia, tomas medicamentos o comes de manera compulsiva. Quiero que sepas que Dios está listo para escucharte en cada crisis. La oración debería ser nuestro primer recurso, ¡y no la última alternativa! Escucha el divino «toque de silencio», busca un lugar apartado y abre tu corazón al Señor.
Jesús nos dejó este secreto infalible: «Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará» (Mat. 6:6, NVI).
La palabra «cuarto» aquí es una traducción del término griego tameíon, que significa «cuarto para guardar objetos poco utilizados». ¿Tienes un cuarto de esos en tu casa? ¿Un cuarto de cosas que no sirven? ¿Un sótano de cosas olvidadas o incluso valiosas?
La lección de Jesús es clara. En nuestro momento especial de oración, necesitamos ir a un lugar cerrado y abrir cada puerta de nuestro corazón. En el «tameíon» del alma existen rincones sucios, oscuros, llenos de desesperación, tristeza y pecados ocultos. Permite que Dios entre allí y haga una transformación total.
Escucha la voz del silencio. Cálmate y conoce que el Señor es Dios.
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González
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