domingo , 24 mayo 2026
Matinal de Jóvenes 2026

Bajar para subir

 

 

«Humíllense ante el Señor, y él los exaltará». Santiago 4:10

Cuando una persona está bien, con salud y de buen humor, dice que se siente «bien arriba». Sin embargo, si está triste, enferma o desanimada, afirma que se siente «bajoneada». En general, en la cultura actual no se soporta estar en un «bajón». Además, la humildad y la abnegación se han convertido en sinónimos de debilidad, mientras que el orgullo y la altivez han alcanzado el estatus de virtud. Aún respetamos a Teresa de Calcuta, por ejemplo, pero nos entusiasman más las estrellas de la música y el cine.

Cuando Jesús vivió en la Tierra, demostró que la humildad es un rasgo innegable de su carácter. Al encarnarse, él descendió al extremo, humillándose «hasta la muerte, y muerte de cruz» (Fil. 2:8). Un proverbio malayo ilustra perfectamente la actitud de Jesús: «Cuanto más llena de granos está la espiga de arroz, más se inclina».

Es interesante notar que la palabra «humildad» proviene de un término latino que significa «bajo», «tierra del suelo». En Jesús, esta cualidad tan inversa a los paradigmas humanos encuentra su significado más profundo y abarcador.

Mientras que para Jesús el camino de la gloria implicó la humillación, Satanás prefirió volar en las alas del orgullo al intentar ser como el Altísimo. En lugar de conformarse con la posición de «hijo del alba» (Isa. 14:12), el querubín protector rebosó de egolatría y terminó siendo expulsado del cielo con sus ángeles (Apoc. 12:7-9). Su expulsión de los palacios celestiales es el mayor ejemplo de que «la soberbia precede a la ruina, y la altivez de espíritu a la caída» (Prov. 16:18).

Y tú, ¿podrías identificar humildad en tus palabras y actos? Cuando estás en comunidad, ¿deseas «subir» o «bajar»? Nunca olvides que la humildad no es autocompasión ni victimismo, es decir, una actitud de autodesprecio constante. La humildad tampoco significa desvalorizarse a uno mismo con el fin de recibir elogios de los demás. Eso sería falsedad. Al contrario, humildad significa reconocer quién eres realmente.

Me gusta la definición de Charles Spurgeon: «No es humildad subestimarse. La humildad es pensar en uno mismo como Dios piensa de ti». Reconoce que eres polvo y pecador, pero que tu valor está en la preciosa sangre de Jesús.

«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González

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