«Que el Señor los ayude a amar como Dios ama» (2 Tesalonicenses 3:5).
David era un niño de cinco años cuya hermana gemela, Dina, tenía una enfermedad rara. El doctor le explicó a la familia que Dina necesitaba recibir una transfusión de sangre de su hermano gemelo, David. ¿Sabes qué es una transfusión de sangre? Es cuando te sacan sangre con una jeringuilla, para dársela a una persona que está enferma y la necesita para sanar.
David era la persona ideal para darle sangre a su hermanita porque él había tenido la misma enfermedad y se había sanado. Su sangre tenía el anticuerpo que ayudaría a salvar a Dina. El doctor le preguntó si estaba dispuesto a donar sangre para su hermana, y él dijo que sí.
Cuando lo pincharon con la jeringuilla y empezó a pasar la sangre por la aguja hasta el tubo, David preguntó: «¿Cuándo voy a morir yo?». Él creía que darle de su sangre a su hermana significaba que ella viviría y él moriría. Aun así, estaba dispuesto a dársela, porque la amaba.
David fue un auténtico héroe, así como lo fue Jesús, que también estuvo dispuesto a dar su vida por amor a nosotros. El amor es la raíz de todos los actos heroicos.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
Para Más Meditaciones Visita:
www.meditacionesdiarias.com
