«El hombre se fue, y comenzó a contar por los pueblos de Decápolis lo que Jesús había hecho por él; y todos se quedaron admirados» (Marcos 5:20).
Kata Rangoso nació en las Islas Salomón. Era hijo del jefe Tatagu y de su esposa Sabenaru, y se crio sin saber nada de Jesús. De hecho, sus padres eran supersticiosos. Eso significa que creían en cosas extrañas para la religión, la Biblia y la fe en Dios.
La familia de Kata creía en amuletos y en dar culto a los espíritus de los antepasados. Pero en 1914, llegaron a su tierra unos misioneros adventistas que pusieron una escuela. Kata Rangoso fue a estudiar a esa escuela. En ella conoció el mensaje adventista y se bautizó cuatro años después.
Desde entonces, se dedicó a Dios por completo. Fue maestro, traductor, operó una imprenta, se hizo pastor y, durante la Segunda Guerra Mundial, supervisó la obra adventista en las islas. El ejército invasor lo encarceló y lo azotó, pero logró escapar. Rescató a 27 pilotos estadounidenses y a 187 soldados australianos y neozelandeses. Después de la guerra, fue el presidente de la Misión del Oeste de las Islas Salomón.
¿Quién iba a pensar que Dios utilizaría tan poderosamente a un hombre que creció creyendo en cosas raras? El Señor también quiere y puede utilizarte a ti, si se lo permites.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
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