Saulo comenzó a proclamar en las sinagogas que Jesús es el hijo de Dios. Hechos 9:20.
Dios puede tomar lo que parecen ser rasgos malos y usarlos para el bien. Mira a Saulo, por ejemplo. El hombre era de voluntad fuerte, duro y persuasivo. Desafortunadamente, utilizaba toda esa fuerza y energía para perseguir a los cristianos. Sin embargo, Dios sabía que la firme determinación de Saulo podía servir a una buena causa. Es por eso que no descansó hasta que Saulo cambió de bando y luchó por la verdad.
Después de que Saulo se quedara ciego en el camino a Damasco, Dios le pidió a Ananías que fuera a él y le devolviera la vista. Ananías, sin embargo, tenía dudas. Le dijo a Dios: «Señor, muchos me han hablado de ese hombre y de todos los males que ha causado en Jerusalén a tu pueblo santo. Y ahora ha venido aquí, con autorización de los jefes de los sacerdotes, a llevarse presos a todos los que invocan tu nombre» (Hechos 9: 13-14).
Ananías no veía el potencial de Saulo para hacer el bien, solo su pasado. Dios, sin embargo, quería usar todas las fuerzas de Saulo por una buena causa. Explicó a Ananías: «Ve, porque he escogido a ese hombre para que hable de mí a la gente de otras naciones, y a sus reyes, y también a los israelitas» (versículo 5).
Saulo cambió drásticamente y comenzó a usar sus talentos para ayudar a la causa de Dios. Como te puedes imaginar, su repentino cambio deleitó a Dios, pero confundió a todos los demás. «Luego Saulo comenzó a proclamar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. Todos los que lo oían se quedaban asombrados, y decían: «¿No es este el que andaba persiguiendo en Jerusalén a los que invocan el nombre de Jesús? ¿No es el mismo que también vino aquí para arrestarlos y entregarlos a los jefes de los sacerdotes?» Pero Saulo hablaba cada vez con más valor, y dejaba confundidos a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que Jesús es el Mesías» (versículos 20-22).
Saulo (más tarde conocido como Pablo) se convirtió en uno de los más grandes portavoces de Dios de todos los tiempos. Dios solo necesitaba ayudarlo a canalizar sus energías y talentos en la dirección correcta.
Ponlo práctica: Haz una lista de tus características Piensa cómo podrías usar esos rasgos Por ejemplo, ¿eres hablador? ¿Obstinado? con facilidad? ¿Cómo puede Dios moldear tales características para servir a su causa?
Ponlo en oración: Pídele a Dios que dirija tus rasgos de personalidad para que puedas ser una influencia positiva.
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana
