«Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí» Juan 14:11
Cuando imaginas a Dios el Padre, ¿qué aspecto crees que tiene? Muchos se imaginan a un anciano serio con el pelo blanco y una larga barba blanca que se sienta en su trono día y noche. No sonríe mucho y es muy estricto. Dado que solo se ocupa de lo suyo y es un ser sin sentimientos, no sería el tipo de persona como para darle un abrazo, y definitivamente no se juntaría con adolescentes.
Cuando imaginas a Dios el Hijo, es decir, a Jesús, ¿cómo lo visualizas? A muchos, Jesús les parece más agradable y accesible que Dios el Padre. Jesús, después de todo, salía con los pecadores, iba a fiestas y escogió a doce jóvenes comunes y corrientes para ser sus seguidores. Probablemente se rio y lloró mucho. Besaba a los niños y miraba a la gente directamente a los ojos cuando hablaba. Sanó a la gente y la animó.
Si te identificación estas dos maneras de imaginar a Dios, no estás solo. Mucha gente piensa que Dios y Jesús tienen actitudes y rasgos completamente diferentes. Los mismos discípulos, que pasaron tiempo con Jesús, no estaban muy seguros de cómo era el Padre. Felipe le pidió a Jesús: «Señor, muéstranos al Padre» (Juan 14: 8, NTV). Es decir, le estaba preguntando a Jesús cómo era el Padre.
Jesús respondió claramente que el Padre era como él. «Jesús le contestó: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. […] Créanme que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí»» (versículos 9-1 1 ). Jesús quería que entendieran que si lo amaban a él, amarían al Padre de la misma manera. El Padre es tan tierno y amoroso como el Hijo. No es una deidad malhumorada y lejana, siempre dispuesta a castigar y destruir. Ambos, el Padre y el Hijo, aman a la gente.
La próxima vez que te imagines a Dios el Padre recuerda lo que Jesús dijo: «Si ustedes me conocen a mí, también conocerán a mi Padre» (versículo 7). Según esto, formamos parte de una gran familia de amor. Nuestro Padre es bondadoso, tierno y nos ama con locura.
Ponlo en práctica: ¿Alguna vez has pensado en Dios el Padre como un ser distante y frío? ¿Cambian las palabras de Jesús la imagen que tenías de Dios el Padre?
Ponlo en oración: Agradece a Dios el Padre por ser tu cariñoso Padre celestial.
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana
