«Entonces dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra»»
Génesis 1:26.
El acto creativo de Dios fue un diseño perfecto. Dios no experimentó para ver qué salía después de varios ensayos. La Escritura dice que Dios hizo al ser humano a su imagen, varón y hembra los creó. El hombre no es el resultado de millones de años de eras evolutivas y no desciende de ningún origen animal o proceso bioquímico. Su creación nació en la mente de Dios como la corona de una creación perfecta.
La declaración «hagamos» involucra un consenso de la Deidad, de la presencia de la Santísima, Trinidad —Padre, Hijo y Espíritu Santo—, cuando decidieron la creación de algo tan sublime y perfecto. Adán significa «hombre» en hebreo, dando a entender que sería el padre de toda la raza humana.
Pero también se observa que el versículo de hoy dice que el hombre fue hecho a la imagen de Dios. El Comentario bíblico adventista por su parte menciona que esa imagen debía ser tanto exterior como interior —en el carácter—. Sin embargo, recalca que esa imagen reflejaba su naturaleza espiritual, un ser viviente dotado de libre albedrío, una personalidad autoconsciente.
La naturaleza del hombre al salir de las manos de su Creador reflejaba la santidad divina de manera tal que podía conversar con él cara a cara. El propósito de Dios era que el hombre tuviera una intimidad continua con él; de manera que sería el Maestro, el Amigo y el Padre del hombre en una vida sin fin. Estos eran los planes de Dios; pero, lamentablemente, Satanás, con el consentimiento del hombre, echó a perder esos planes perfectos. El pecado derrumbó la imagen perfecta de Dios en el ser humano.
No obstante, Cristo vino a restaurar lo que se había perdido y pronto los planes diseñados por Dios en el jardín del Edén volverán a ser iguales, ¿Estarás ahí? Solo quienes acepten a Jesús como su Restaurador podrán participar de este maravilloso plan. No te quedes fuera, ven a Jesús ahora que es posible.
La restauración te espera si estás dispuesto, porque todo es por su gracia.
Ver Comentario bíblico adventista, t. 1, p. 228.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.
