Así como Dios es santo en su esfera, el hombre caído, por medio de la fe en Cristo, debe ser santo en la suya… La santificación de la iglesia es el propósito de Dios en todo su trato con su pueblo. Lo escogió desde la eternidad, para que fuese santo. Dio a su Hijo para que muriese por él, a fin de que fuese santificado por medio de la obediencia a la verdad, despojándose de todas las pequeñeces del yo. Requiere de él una obra personal, una entrega individual. Dios puede ser honrado por los que profesan creer en él únicamente cuando se asemejan a su imagen y son dirigidos por su Espíritu. Entonces, como testigos del Salvador, pueden dar a conocer lo que ha hecho la gracia divina por ellos. La verdadera santificación es consecuencia del desarrollo del principio del amor. “Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él”. 1 Juan 4:16 . La vida de aquel en cuyo corazón habita Cristo revelará una piedad práctica. El carácter será purificado, elevado, ennoblecido y glorificado. Una doctrina pura acompañará a las obras de justicia; y los preceptos celestiales a las costumbres santas. Los que quieren alcanzar la bendición de la santidad deben aprender primero el significado de la abnegación… Es la fragancia del amor para con nuestros semejantes lo que revela nuestro amor para con Dios. Es la paciencia en el servicio lo que otorga descanso al alma. Es mediante el trabajo humilde, diligente y fiel cómo se promueve el bienestar de Israel. Dios sostiene y fortalece al que desea seguir en la senda de Cristo. La santificación no es obra de un momento, una hora, o un día, sino de toda la vida. No se la consigue por medio de un feliz arranque de los sentimientos, sino que es el resultado de morir constantemente al pecado y vivir cada día para Cristo. No pueden corregirse los males ni producirse reformas en el carácter por medio de esfuerzos débiles e intermitentes. Solamente venceremos mediante un prolongado y perseverante trabajo, penosa disciplina y duro conflicto. No sabemos en el día actual cuán intenso será nuestro conflicto en el siguiente. Mientras reina Satanás, tendremos que dominarnos a nosotros mismos y vencer los pecados que nos rodean; Mientras dure la vida, no habrá un momento de descanso, un lugar al cual podamos llegar y decir: Alcancé plenamente el blanco. La santificación es el resultado de la obediencia prestada durante toda la vida ( Los hechos de los apóstoles , págs. 447, 448).
Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2026.
2do. Trimestre 2026 «CRECIENDO EN NUESTRA REALCION CON DIOS»
Lección 2: «CONOCIENDO A DIOS»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González
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