sábado , 30 mayo 2026
Notas de Ellen G. White 2026

La prisa de la vida

 

 

La parábola del vestido de bodas (Mateo 22:1-14) representa una lección del más alto significado… El vestido de boda de la parábola representa el carácter puro y sin mancha que poseerán los verdaderos seguidores de Cristo… El lino fino, dice la Escritura, “son las justificaciones de los santos”. Apocalipsis 19:8. Es la justicia de Cristo, su propio carácter sin mancha, que por la fe se imparte a todos los que lo reciben como Salvador personal.

La ropa blanca de la inocencia era llevada por nuestros primeros padres cuando fueron colocados por Dios en el santo Edén. Ellos vivían en perfecta conformidad con la voluntad de Dios… Una hermosa y suave luz, la luz de Dios, envolvía a la santa pareja… Pero cuando entró el pecado, rompieron su relación con Dios, y la luz que los había circuido se apartó. Desnudos y avergonzados, procuraron suplir la falta de los mantos celestiales cosiendo hojas de higuera para cubrirse.

No podemos proveernos por nuestra cuenta del ropaje de la justicia, porque el profeta dice: “Todas nuestras justicias [son] como trapo de inmundicia”. Isaías 64:6. No hay nada en nosotros con qué cubrir el alma para que no se vea su desnudez. Debemos recibir el ropaje de justicia tejido en el telar del cielo, el ropaje puro de la justicia de Cristo.

Dios ha hecho amplia provisión para que podamos comparecer perfectos en su gracia, sin que nos falte nada, aguardando la aparición de nuestro Señor. ¿Estás listo? ¿Estás ataviado con el vestido de bodas? Esa vestimenta nunca cubrirá el engaño, ni la impureza, ni la corrupción, ni la hipocresía. El ojo de Dios está sobre ti. Discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Podemos ocultar nuestros pecados de los ojos de los hombres, pero no podemos ocultar nada de nuestro Hacedor (La maravillosa gracia de Dios, 16 de enero, p. 24).

El Señor Jesucristo ha preparado una cobertura —el manto de su propia justicia— que pondrá sobre cada alma arrepentida que lo reciba por la fe. Dijo Juan: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Juan 1:29. El pecado es la transgresión de la ley. Cristo murió para que todos pudieran deshacerse del pecado.

Un delantal de hojas de higuera nunca cubrirá nuestra desnudez. El pecado debe ser quitado y el ropaje de la justicia de Cristo debe cubrir al transgresor de la Ley de Dios. Entonces, al mirar el Señor al pecador creyente, ve, no las hojas de higuera que lo cubren sino el manto de justicia de Cristo, que es la perfecta obediencia a la ley de Jehová. El hombre ha cubierto su desnudez, no bajo una cobertura de hojas de higuera, sino bajo el manto de la justicia de Cristo (Alza tus ojos, 30 de diciembre, p. 376).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2026.
2do. Trimestre 2026 «CRECIENDO EN NUESTRA RELACIÓN CON DIOS»
Lección 10 «ARREPENTIMIENTO, PERDÓN»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González

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