«Después dijo Dios: «Mirad, os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, así como todo árbol en que hay fruto y da semilla. De todo esto podréis comer.
Génesis 1:29.
Dios había diseñado al cuerpo humano de manera perfecta para mantenerlo en óptimas condiciones. También señaló la manera en que el ser humano debía alimentarse. En el siglo XXI y en la gran mayoría del planeta, todavía se considera que una alimentación adecuada está basada en alimentos de origen animal. Los lácteos, la carne y los huevos son los alimentos preferidos de muchos, pero no fue así como Dios quería que el ser humano viviera.
El consumo de carne en el mundo ha ocasionado que millones de hectáreas para el cultivo de hortalizas se conviertan en pastizales para el ganado. Millones de cerdos han sido criados de manera artificial para que estén listos con toda rapidez para el consumo. Millones de gallinas han sido alimentadas y engordadas con piensos transgénicos para poderlas consumir. Millones de huevos se consumen sin el debido proceso de gestación natural.
Las consecuencias han sido desastrosas para el planeta y para la salud de los seres humanos. El mundo se encuentra en una loca carrera de producción rápida para sostener a más de ocho mil millones de personas. La buena calidad pasa a segundo término, porque lo que se necesita es cantidad. El planeta sufre por la sobreexplotación de sus recursos naturales, colocándolo al borde de un colapso ecológico.
La salud del ser humano es fatal. Todos pensaban que con la llegada de la era moderna las enfermedades acabarían y que el hombre tendría todas las respuestas a las necesidades de la raza humana. Se ha hecho del progreso y de la tecnología un dios solo para descubrir que ha resultado ser un dios falso. El consumo de carnes permitidas y prohibidas por la Biblia, aunado al exceso de carbohidratos y azúcares, ha traído un aumento desmedido de la diabetes, cáncer y muchas enfermedades hoy incurables y degenerativas. Las personas están cavando su propia tumba con lo que consumen.
La voz de Dios suena con mucho más poder a tus oídos hoy: «Toda planta que da semilla [. . .]». Por supuesto, los vegetarianos también mueren como consecuencia natural del pecado, pero su calidad de vida es mejor que la de los consumidores de carne. El Señor te invita hoy a cambiar tus instintos y costumbres, y te anima a que le hagas caso, alimentándote de acuerdo con su voluntad. Los cambiós en tu cuerpo serán evidentes y para bien, así que vive mejor ahora, aceptando a Jesús como tu Salvador.
Vive mejor ahora y para siempre, porque todo es por su gracia.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.
