«Corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante» (Hebreos 12:1)
¿Qué tienen en común una leyenda griega, una estatua rota en Francia, el garabato de un ala y un par de calzados deportivos? ¡TIENEN TODO EN COMÚN! Y resumo este «todo» en una única marca: ¡Nike! ¿Has oído hablar de ella?
¿Sabes por cuánto vendieron la idea cuando todo comenzó? ¡Solo 35 dólares! ¿Y hoy? ¡Solo la marca vale 12 mil millones de dólares!
¿Y de dónde viene el nombre «Nike»? De una leyenda que asociaba la expresión griega niké a la idea de victoria, representada por una mujer con alas. En el Museo del Louvre, está la famosa Victoria de Samotracia, una escultura sin brazos ni cabeza, pero que sería la ilustración de estas legendarias mujeres aladas y victoriosas. Por eso, el logo simple de la marca multimillonaria es una representación gráfica de un ala estilizada.
¿Sabías que alrededor de 80,000 personas trabajan en todo el mundo para esta gigante empresa de artículos deportivos? Algo llamativo es que, hace algunas décadas, surgieron informes y denuncias que exponían a Nike por emplear mano de obra barata en condiciones laborales cuestionables en países como Vietnam, China, Indonesia y México. Qué cosa, ¿no? La marca de la victoria pierde frente a la codicia del ser humano.
Todos queremos alcanzar la victoria, ¿verdad? Pero, según la Biblia, vencer es mucho más de lo que el mundo nos presenta. La batalla espiritual en la que estamos inmersos solo se puede ganar al lado de Jesús. Como verdaderos atletas de Cristo, debemos estar «pegados» a él todo el tiempo.
Cuando vences la tentación, obedeces a tus padres, le hablas a alguien de Dios o realizas tu culto personal, todo eso refuerza la soñada victoria eterna.
Pablo fue un atleta del cielo; Esteban también; ¿y cómo no mencionar a Juan el Bautista? Todos ellos corrieron, lucharon, perseveraron y ahora esperan en sus tumbas el regreso de Jesús para recibir la corona de la victoria.
Y nosotros, ¿queremos ser mejores que Nike? Pongámonos las mejores zapatillas espirituales que existen. La lección de la Escuela Sabática, estas lecturas devocionales y, sobre todo, la Biblia y la oración te ayudarán a ser el mayor vencedor por toda la eternidad.
No será fácil, pero la recompensa es segura. ¿Sabes qué será aún mejor? En el cielo, a diferencia de la leyenda, todos tendremos verdaderas alas que Dios mismo nos dará. Con ellas volaremos por el universo y viajaremos con el Señor como en un sueño.
¿Vamos?
Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez
