Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez
“Mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la Ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18, NVI).
Todo viajero necesita saber tres cosas: cómo ir, cómo pagar y cómo llegar. Para ir, hay que tener un destino. Para pagar, se necesita una buena tarjeta. Para llegar, basta con usar la aplicación Waze. Eso fue exactamente lo que hice cuando fuimos en familia a Alemania. Rompimos la alcancía, soñamos con ver el verdadero castillo de Cenicienta y nos aseguramos de tener Waze a mano.
La ciudad de Füssen nos llevaría a uno de los castillos más increíbles de Europa. Escribí “Fussen” en el buscador de la aplicación y recorrimos 450 kilómetros guiados por el navegador del celular. Se hizo de noche y aún no veíamos nada de las anheladas montañas. Finalmente, la voz del GPS anunció: “Ha llegado a su destino”. Frente a nosotros había un establo viejo con un cartel en la entrada que decía “Fussen”.
Me quedé boquiabierto hasta que mi esposa soltó la pregunta: “Amor, ¿lo escribiste bien?”. ¡Imagina todas las ideas que pasaban por mi cabeza en un momento como ese! “¡Claro que sí!”, respondí, intentando mantener la calma. Ella insistió, y volví a escribir F-U-S-S-E-N. Antes de presionar “Enter”, mi esposa volvió a hacer una pregunta que me paralizó: “Amor, ¿pusiste la diéresis?”.
Mi corazón se detuvo. Intenté disimular mi error y reescribí la palabra con la bendita diéresis: “Fssen”. Tras una pausa aterradora, apareció en la pantalla: “Füssen, la ciudad que inspiró a Walt Disney”. ¿Adivina qué? ¡Estaba a 750 kilómetros de donde nos encontrábamos!
Te digo algo: nunca me enojé tanto con una diéresis… por no decir conmigo mismo. El apellido de mi esposa es Krahenbühl. Esto la convirtió en una observadora experta de los detalles, y yo pasé la noche al volante pagando caro mi descuido de ellos.
Los pequeños detalles pueden alterar los grandes destinos. En la Biblia hay buenos ejemplos: siete baños para curar la lepra, sangre de cordero en las puertas, cinco panes y dos peces, nadie podía tocar el arca, etc. Esas cosas sencillas dieron lugar a enormes resultados.
¿Y qué decir de otros “detallitos”? El día de reposo es el sábado; el sexo es para después del matrimonio; el diezmo es el 10%; la carne de cerdo no es comestible; imaginar algo malo ya es pecar; y la lista sigue…
Por eso, si ni una “tilde” puede cambiarse en la Palabra de Dios, lo que dice allí está dicho y debe ser obedecido. No descuides los detalles. Quien se toma la Biblia en serio no pierde tiempo en la vida.
Nunca te equivocarás de camino si obedeces a Dios hasta en los más mínimos detalles. Hazlo ahora mismo.
Y no cambies un castillo por un establo.
Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
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