“Si no quieren servir al Señor, elijan hoy a quien van a servir. [..] Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor” Josué 24:15.
Si alguien te ofrece, opción A, pagarte una cena en tu restaurante preferido u, opción B, comerte las migajas que encuentres en el piso de su cocina, ¿qué elegirías?
Si alguien te ofrece, opción A, comprarte un armario de ropa completamente nueva u, opción B, dejarte que hagas tu propia ropa con los retales que han utilizado para cambiar el aceite de su auto, ¿qué escogerías?
¿Aceptarías, opción A, un cheque de mil millones de dólares u, opción B, una brillante moneda de cinco céntimos del año en que naciste?
Si alguien te ofreciera, opción A, una vida llena de aventuras u, opción B, una vida mediocre y ordinaria, ¿cuál de las dos elegirías?
Es muy probable que nadie te haga ninguna de las tres primeras ofertas, aunque tampoco hace daño tener preparada una respuesta por si acaso. Sin embargo, la última oferta, la propuesta de una vida fascinante y llena de aventuras, esa sí te la hace alguien. Jesús desea que vivamos al máximo, que aprovechemos nuestra vida todo lo posible: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan IO: IO).
No te conformes con menos de lo que el Señor desea para ti y no evites riesgos porque temas fracasar. El fracaso forma parte del éxito y de la vida. Nunca dejes que nada te intimide ni permitas que la inseguridad te impida conocer a otras personas. No vivas con miedo y derrotado, vive al máximo.
Ponlo en práctica: La próxima vez que Dios te dé una oportunidad para aprender algo, una nueva actividad o conocer a alguien, aprovecha la oportunidad e inténtalo.
Ponlo en oración: Da gracias a Dios por la oportunidad de vivir al máximo. Ora pidiéndole valor y fe para vivir la vida que ha preparado para ti.
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana
