“Yo les hable como el me lo había ordenado y mientras les hablaba. Oi un ruido: era un terremoto, y los huesos comenzaron a juntarse unos con otros” Ezequiel 37:7.

¿Alguna vez has visto un esqueleto? Incluso esos que cuelgan inofensivamente en las aulas de ciencias como cuidando el lugar, pueden llegar a ser un poco espeluznantes (especialmente si ros miramos durante mucho tiempo). Imagina entonces lo extraño y misterioso que sería ver un valle entero de esqueletos cobrar vida, ¡como una escena de una película de terror! Eso fue exactamente lo que le sucedió a Ezequiel.
En Ezequiel 37, el profeta dice que Dios lo llevó a un valle que estaba lleno de huesos. Dios le preguntó a Ezequiel: «¿Crees tú que estos huesos pueden volver a tener vida?». Atónito e inseguro, Ezequiel respondió: «Señor, solo tú lo sabes» (versículo 3).
Entonces, Dios le ordenó a Ezequiel que les hablara a los huesos. ¡Qué locura! ¡Predicarle a huesos! Pero al parecer a Ezequiel no le resultó tan alocada la idea, pues allí de pie, ante el valle de huesos, dio un paso al frente y comenzó a profetizar. Mientras hablaba, las palabras de Dios despertaron al Espíritu de Dios en ese valle. Los huesos empezaron a sonar, luego a unirse a los otros huesos para formar cuerpos, y finalmente los tendones, la carne y la piel comenzaron a cubrir los cuerpos.
¡Qué escena tan increíble! Pero Dios no se detuvo allí; también les dio aliento de vida. Pero no los trajo de vuelta a la vida para que se sentaran en el valle a charlar. Sino que ¡los revivió para hacer cosas increíbles! Ezequiel dice que «revivieron y se pusieron de pie. Eran tantos que formaban un ejército inmenso» (versículo IO). Dios unió huesos dispersos para crear un poderoso ejército que trabajara para él.
Dime algo: ¿Alguna vez has sentido como si te pesaran los huesos? Es como si todo tú estuvieras allí, pero no te sientes del todo vivo. Dios puede devolverte a la vida. Pídele que lo haga y él te sorprenderá. Y cuando te dé esa vida, no IO hará a medias: te despertará, te hará parte de su ejército y te pondrá en movimiento, como lo hizo en el valle de los huesos secos.
Ponlo en práctica: ¿Hay aspectos de tu vida en los que no te sientes plenamente vivo? ¿Qué puedes hacer esta semana para que revivan?
Ponlo en oración: Lee Ezequiel 37: 1 – 14 y pregúntale a Dios qué quiere enseñarte con esta historia.
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana
