jueves , 5 noviembre 2026
Matinal Adolescentes 2026

El menú del cielo

«DANOS DE COMER SOLO VERDURAS Y DE BEBER SOLO AGUA» (DANIEL 1:12, NVI).
Hoy escribo desde la tranquilidad de un lugar fantástico. Una semana en un bosque, haciendo ejercicio constantemente y comiendo solo lo que es bueno a los ojos de Dios. ¿Qué te parece? Todo esto ha convertido esta experiencia en una fantástica aventura…
 Al lado de la Universidad Adventista del Plata, en la provincia de Entre Ríos, en Argentina, se encuentra el Centro de Vida Sana. Está rodeado de colinas, mucho verde y una paz sin igual. La Iglesia Adventista decidió ubicar aquí un lugar que le da un giro completo a la rutina de la vida. En realidad, no hay nada nuevo ni diferente de lo que la propia Biblia nos enseña. Pero, a veces, es necesario detenernos para recordar lo obvio: somos exactamente lo que comemos.
 Durante mi estadía en este lugar, reflexioné sobre la historia de Daniel y sus amigos. Tenían todo para dejarse llevar por los hábitos y las costumbres de los babilonios, pero, antes que nada, ¿sabes qué decidieron proteger? El estómago.
 ¿Sabías que nuestro apetito determina el tipo de «combustible» que colocamos en el motor de nuestra vida? O pones gasolina prémium para obtener el máximo de potencia, o, como algunos, colocas barro sucio en el tanque. ¿Qué tal hacer la prueba de los cuatro viajeros israelitas cuando llegaron a Babilonia? Haz una prueba de diez días alimentándote con legumbres, frutas, cereales y mucha agua, y cuéntame cómo te va.
Así como tener una agenda muy apretada no significa vivir más, comer en exceso o consumir alimentos pesados para el estómago tampoco garantizan un día extraordinario. Al contrario, nuestro cerebro se motiva con alimentos saludables y con una dieta bien equilibrada. Y lo más importante de todo es que Dios nos habla a través de nuestra mente.
 Imagina que el presidente de tu país quiere llamarte por teléfono. Atiendes el celular apresurado y, nervioso, dices «¡Hola!». Pero, antes de que te diga algo que cambiará tu vida, el teléfono se apaga y, desesperado, descubres que ya no tienes batería. ¿Y ahora? Piensa que eso mismo ocurre cuando Dios quiere hablarnos y nosotros llenamos nuestro estómago con cosas perjudiciales. La conexión «telefónica» con el cielo se interrumpe. Los refrescos, la carne, los dulces y las frituras no fueron hechos para mejorar nuestra mente. ¿Qué te parece dejarlos de lado?
 Te sentirás mejor, como yo. Ahora voy a comer una deliciosa manzana.

 

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Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Brandon Hernández y Claudia Escamilla

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