domingo , 1 noviembre 2026
Matinal Adolescentes 2026

El portón

«TENÍA DOCE PUERTAS VIGILADAS POR DOCE ÁNGELES» (APOCALIPSIS 21:12).
Berlín es la capital y la ciudad más grande de Alemania. Allí se encuentra un lugar imponente: la Puerta de Brandeburgo. Olvídate de los grandes portones que desfilan en tu memoria. Este supera a todos. La Puerta de Brandeburgo fue inaugurada en 1791. Hasta la actualidad, sorprende al mundo con sus doce columnas de casi diez pisos de altura. Entre ellas hay cinco grandes pasajes por donde circulaban caminos que conectaban la residencia real con los principales puntos de la ciudad. Y en la ama de su estructura iluminada, resplandece una increíble cuadriga. ¿Qué es eso? Se trata de una impresionante escultura de Irene, diosa griega de la paz, montada en un carro tirado por cuatro caballos musculosos en posición de marcha triunfal.
 Lo curioso es que, apenas quince años después de su inauguración, las tropas de Napoleón invadieron Alemania y, al conquistar Berlín, utilizaron aquella puerta para realizar una entrada triunfal. La cuadriga fue arrancada y llevada a París, la capital francesa, como un trofeo de guerra. Sin embargo, ocho años después, el carro volvió a su lugar original después de que Alemania se liberara de las garras de Francia en la batalla de Leipzig. Fue entonces cuando los alemanes decidieron agregarle a la bella escultura una amenazante águila de alas extendidas, apoyada sobre un estandarte. A partir de ese momento, lo que originalmente representaba la paz se convirtió en la representación del arrogante sentimiento de victoria posterior a la guerra.
Desde entonces, Alemania protagonizó dos guerras mundiales, escandalizó al mundo con las atrocidades nazis y convivió por décadas con un enorme muro de separación, hasta finalmente volver a ser una nación próspera y unificada.
¿Te das cuenta de cómo el pecado ha distorsionado los ideales de Dios? En este mundo, la paz parece solo un breve intervalo entre las guerras. La humildad se percibe como debilidad ante el orgullo humano. Los símbolos originales son corrompidos por la supremacía del ego. Y sin mencionar que la cruz, la esperanza y el amor han sido abandonados. Matador.
¿Por qué no buscamos hoy otras puertas?
¿Qué tal los doce portales de la ciudad celestial y el Salvador como un pasaje siempre abierto a la felicidad? Jesús es una puerta muy diferente a la de Brandeburgo. A través de él, disfrutarás un día lleno de victoria, pero sin orgullo, sin maldad ni egoísmo. Tendrás la verdadera paz garantizada en tu corazón y en tus sueños por toda la eternidad.

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 Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca

Colaboradores: Brandon Hernández y Claudia Escamilla

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