«LES DIGO TODO ESTO PARA QUE ENCUENTREN PAZ EN SU UNIÓN CONMIGO» (JUAN 16:33, DHH).
En Bélgica, hay un destino turístico visitado por muchos viajeros. Se encuentra en la ciudad de Ostende y puede verse desde lejos, pues tiene la altura de un edificio de 25 pisos. Este lugar también despierta una curiosidad incómoda a quien se atreve a observar en detalle. Allí está la Iglesia de San Pedro y San Pablo, en la plaza central, construida en 1899 y casi destruida durante la Segunda Guerra Mundial. Su arquitectura de estilo gótico atrae miradas debido a sus altas torres puntiagudas y los incontables detalles esculpidos en sus muros. La tonalidad clara de las piedras, que contrasta con el azul intenso del cielo, la hacen aún más admirable.
Sin embargo, lo más intrigante y aterradores observarla con detenimiento hasta identificar las estatuas esculpidas en las esquinas laterales de las torres y paredes más altas. Se trata de figuras espeluznantes de dragones, monstruos y seres macabros. Sus bocas abiertas parece que van a escupir fuego o veneno. Los ojos desorbitados a menudo están rodeados de cuernos horripilantes, y sus largos cuellos estirados hacen todo aún más agresivo. Aunque sean de piedra, ¡parece que saldrán a perseguirte!!
¿Qué son? Se llaman gárgolas y son esculturas extrañas presentes en muchas catedrales del mundo. En París, Washington. D. C., Roma, Budapest y muchas otras ciudades, si la catedral es de estilo gótico, mira bien, porque los monstruos de piedra estarán allí. ¿Por qué? En aquella época, la religión y el miedo estaban muy entrelazados. Algunos creían que estos seres grotescos eran guardianes de las catedrales y créelo o no, que cobraban vida por la noche.
¿No suena ridículo? ¿Acaso Dios necesita criaturas deformes para proteger su propia casa? Hoy ya no se piensa así, pero todavía hay muchas personas que confunden la adoración con el miedo. No debemos aterrorizarnos ante Dios, sino admirarlo por su perdón y su gracia. Después de todo, ¿cómo tenerle miedo a quien murió por amor a nosotros y quiso salvarnos para la eternidad?
Este sábado, huye de las gárgolas que intentan desviarte de la verdadera adoración. No tienes por qué preocuparte por el infierno si vives pensando en las bellezas del cielo. Estar con Cristo es estar en paz. Además, puedes ayudar a otros a entender que ser cristiano significa vivir en paz y sin miedo.
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Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Brandon Hernández y Claudia Escamilla
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