sábado , 15 agosto 2026
Lección de Universitarios 2026

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La oración de Jesús por sí mismo

Jesús tenía mucho por qué orar cuando terminó de darles instrucciones a sus discípulos (Juan 13-16) y entró en el huerto, donde pronto sería arrestado. Imagina la carga que sentía. Acababa de compartir verdades difíciles con sus discípulos y deseaba poder decirles más, pero sabía que no estaban preparados. Judas ya se había marchado y estaba a punto de traicionarlo. En cuestión de horas, sus tres discípulos más cercanos se quedarían dormidos cuando él necesitaba sus oraciones, todos los discípulos huirían tras su arresto y Pedro lo negaría.

Jesús comenzó su oración en Juan 17 orando por sí mismo. A pesar de todo lo que tenía en su corazón y en su mente, su oración fue sorprendentemente breve, y lo que pidió fue inesperado. Esta oración tiene tanto de enseñanza como de petición personal. Él sabía que los discípulos podían oírlo. Lo primero que hizo fue reconocer que había llegado la hora, que su tiempo en la tierra estaba llegando a su fin y que la profecía se estaba cumpliendo. Sabiendo lo que estaba a punto de suceder, le pidió al Padre que lo glorificara para que él, a su vez, pudiera glorificar al Padre. Su mayor preocupación era que Dios fuera glorificado a través de todo ello.

Al repasar la misión que el Padre le había encomendado, reconoció las responsabilidades que Dios le había confiado. Su obra en la tierra consistía en dar vida eterna a quienes conocen a Dios. Aquí, Jesús definió la vida eterna de una manera inesperada. A menudo pensamos que la vida eterna es vivir en el cielo, libres de las cargas de este mundo. Si bien eso es cierto, la definición de Jesús se basa totalmente en una relación. Él dijo que la vida eterna es conocer íntimamente a Dios el Padre y conocer a Jesucristo, a quien el Padre envió. Esto significa que no tenemos que esperar hasta llegar al cielo para experimentar el gozo de la vida eterna. Comienza aquí y ahora, a medida que crecemos en nuestra relación con él, y un día podremos disfrutar de esa relación cara a cara.

Consciente de que su misión de reconciliar a la humanidad con Dios dependía de su reunificación con el Padre, Jesús expresó entonces su profundo anhelo de volver a estar con el Padre y disfrutar de la estrecha relación que compartían antes de que existiera el mundo (Juan 17: 5). Reconoció que su propósito no se cumpliría hasta que regresara al cielo y fuera restaurado a su lugar junto al Padre.

¿De qué maneras has comenzado a disfrutar ya de la vida eterna, tal como la definió Jesús?

¿Cómo glorificó Jesús al Padre mientras estuvo en la tierra? ¿Qué puedes hacer tú para glorificar al Padre esta semana?

3er trimestre 2026 «LAS ESCENAS FINALES»
Lección # 06 «LA ORACIÓN DE CRISTO»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

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