miércoles , 15 julio 2026
Lección de Universitarios 2026

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Y obras todavía más grandes

«“Les aseguro —continuó Cristo— que el que cree en mí hará también las obras que yo hago” (Juan 14: 12). El Salvador anhelaba profundamente que sus discípulos comprendieran con qué propósito su divinidad se había unido a la humanidad. Vino al mundo para revelar la gloria de Dios, a fin de que el ser humano pudiera ser elevado por su poder restaurador. Dios se manifestó en él a fin de que pudiera manifestarse en ellos. Jesús no reveló cualidades ni ejerció facultades que los seres humanos no pudieran tener por la fe en él. Su perfecta humanidad es lo que todos sus seguidores pueden poseer si quieren vivir sometidos a Dios como él vivió.

»“Y hará otras todavía más grandes, porque yo voy a donde está el Padre”. Con esto no quiso decir Cristo que la obra de los discípulos sería de un carácter más elevado que la propia, sino que tendría mayor extensión. No se refirió meramente a la ejecución de milagros, sino a todo lo que sucedería bajo la operación del Espíritu Santo.

»Después de la ascensión del Señor, los discípulos experimentaron el cumplimiento de su promesa. Las escenas de la crucifixión, resurrección y ascensión de Cristo fueron para ellos una realidad viviente. Vieron que las profecías se habían cumplido literalmente. Escudriñaron las Escrituras y aceptaron sus enseñanzas con una fe y seguridad que no conocían antes. Sabían que el divino Maestro era todo lo que había aseverado ser. Y al contar ellos lo que habían experimentado y al ensalzar el amor de Dios, los corazones humanos se enternecían y subyugaban, y multitudes creían en Jesús.

»La promesa del Salvador a sus discípulos es una promesa hecha a su iglesia hasta el fin del tiempo. Dios no quería que su admirable plan para redimir a la humanidad lograra solamente resultados insignificantes. Todos los que quieran ir a trabajar, no confiando en lo que ellos mismos pueden hacer sino en lo que Dios puede hacer para ellos y por ellos, experimentarán ciertamente el cumplimiento de su promesa. “Y hará otras [obras] todavía más grandes —él declara—, porque yo voy a donde está el Padre”.

»Hasta entonces los discípulos no conocían los recursos y el poder limitado del Salvador. Él les dijo: “Hasta ahora, ustedes no han pedido nada en mi nombre” (Juan 16: 24). Explicó que el secreto de su éxito consistía en pedir fuerza y gracia en su nombre. Estaría delante del Padre para pedir por ellos. La oración del humilde suplicante es presentada por él como su propio deseo en favor de aquella alma. Cada oración sincera es oída en el cielo. Tal vez no sea expresada con fluidez; pero si procede del corazón ascenderá al santuario donde Jesús ministra, y él la presentará al Padre sin balbuceos, hermosa y fragante con el incienso de su propia perfección» (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, cap. 73, pp. 635, 636).

3er trimestre 2026 «LAS ESCENAS FINALES»
Lección # 03 «COMIENZA LA CLASE»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

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