«Todo el que comete pecado quebranta la ley; de hecho, el pecado es transgresión de la ley»
1 Juan 3:4.
Hay cristianos que creen que el pecado es una catástrofe que llegó a la humanidad sin que esta tuviera responsabilidad alguna. Obviamente, ignoran el texto bíblico, por eso no comprenden este asunto a la luz de las Escrituras. Por otra parte, hay cristianos que parecen actuar como si el tema del pecado no tuviera nada que ver con ellos; se consideran víctimas de las decisiones de otros y del consabido «así lo quiso Dios». Aclaremos algunos conceptos respecto al pecado.
El pecado entró en nuestro planeta por causa de una decisión consciente tomada por un hombre perfecto haciendo uso de su libre albedrío. Dios había creado al ser humano para que viviera plenamente en un lugar sin defecto ni mancha de tristeza, pero esa vida debía basarse en la libre, consciente y espontánea decisión del ser humano de caminar con Dios.
En el mundo recién creado, Dios advertía continuamente a Adán y a Eva de la existencia del mal, que había sido originado por Lucifer, una criatura perfecta que, ejerciendo su libre albedrío, había decidido no someterse al Señor.
¿Cómo ve Dios la condición actual de nuestro planeta Tierra y sus habitantes? Elena G. de White comenta: «La inmoralidad cunde por doquier. La disolución es el pecado característico de esta era. Nunca alzó el vicio su deforme cabeza con tanta osadía como ahora. La gente parece aturdida, y los amantes de la virtud y de la verdadera bondad casi se desalientan por esta osadía, fuerza y predominio del vicio. La iniquidad prevaleciente no es del dominio exclusivo del incrédulo y burlador. Ojalá fuera tal el caso; pero no sucede así. Muchos hombres y mujeres que profesan la religión de Cristo son culpables. Aun los que profesan esperar su aparición no están más preparados para ese suceso que Satanás mismo» (Testimonios para la iglesia, t. 2, pág. 311).
Aun cuando muchos no lo comprenden todavía, el pecado fue y siempre será lo opuesto a la obediencia y la sumisión a Dios. El pecado es elegir desobedecer y transgredir, y tiene como resultado la muerte eterna. Jesús fue sacrificado para liberarnos a nosotros del pecado y sus consecuencias. Cuando reconocemos nuestra condición, somos perdonados por él y restaurados para la vida eterna.
¿Cuál es tu condición ante Dios? ¿Buscas purificarte de toda contaminación pecaminosa?.
Permite que tu mente se espacie en pensamientos puros y santos cada día, hasta que salgamos de este hábitat de pecado y vivamos eternamente libres de toda contaminación.
Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.
