«Verán entonces al Hijo del hombre venir en las nubes con gran poder y gloria. Y él enviará a sus ángeles para reunir de los cuatro vientos a los elegidos, desde los confines de la tierra hasta los confines del cielo»
Marcos 13: 26, 27.
La «(Solución final». Este fue el terrorífico nombre que dieron los nazis a su política de genocidio seguida contra los judíos europeos en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Consistió en el asesinato masivo, deliberado y sistemático de seres humanos.
Tras probar otros métodos, finalmente los nazis llegaron a la conclusión de que el fusilamiento no era lo suficientemente rápido ni eficaz para matar a personas judias en grandes cantidades, por lo que recurrieron a las cámaras de gas. Las pusieron en los baños de los campos de concentración y usaron el pesticida comercial Zyklon B por considerarlo el más apropiado para sus terribles objetivos.
En julio de 1941, Herman Goering autorizó al general de las SS, Reinhard Heidriclih, a iniciar la implementación de la «Solución final». Se estima que cerca de tres millones de judíos murieron solo por fusilamiento y en las cámaras de gas. Por medio de libros o películas que retratan esta porción de la historia humana, nos sentimos incrédulas de que tamaña barbarie puedar haber sucedido ¡Y hace tan poco tiempo!.
Vivimos en un mundo corrompido por el pecado, que necesita de una verdadera solución para el mal que nos rodea por doquier. ¿Sabes cuál es esa solución? Es la que fue provista por medio de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, y por medio de sus ministerio actual en el Santuario celestial.
Un día, Jesús completará su plan perfecto de salvación y nos llevará a vivir con él en su reino eterno, donde no habrá más lágrimas, muerte, guerras ni ningún tipo de sufrimiento.
Hitler acabó con millones de vidas por causa de una absurda lideología. Jesús sacrificó su propia vida para levantar a la humanidad al estatus de amada, aceptada y regenerada. Satanás, el príncipe de este campo de concentración en el que vivimos, minado de métodos que causan el dolor y la muerte del ser humano, será para siempre derrotado.
El mundo necesita conocer la gran esperanza ofrecida por Dios: Jesucristo.
Sé tú una agente de esa gran esperanza.
Lleva este mensaje a los que aún no lo conocen.
Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.
