«¡Vengan!»
Dios nunca ha dejado de invitar a su pueblo a ir a él (ver Isaías 55: 1-3; Mateo 11: 28-30). La invitación se nos ofrece de nuevo hoy: «¡Vengan!». El Espíritu Santo quiere atraerte a Jesús hoy. Jesús te invita a venir a él, a permanecer en él hoy y todos los días, hasta que él venga. «El Espíritu Santo y la esposa del Cordero dicen: “¡Ven!”. Y el que escuche, diga: “¡Ven!”. Y el que tenga sed, y quiera, venga y tome del agua de la vida sin que le cueste nada» (Apocalipsis 22: 17). Jesús ofrece el agua de la vida a toda alma sedienta. No tardes en venir. No dejes que nada te aleje. Que responder al llamado de Jesús y beber del agua de la vida sea la prioridad de tu vida. Jesús no rechaza a nadie que acepte su oferta. Jesús prometió: «Los que vienen a mí, no los echaré fuera» (Juan 6: 37). Todos son bienvenidos.
Cuando respondas y vengas a él, cuando tu corazón se sensibilice y tu mente se rinda a él, sentirás paz porque sabrás que, aunque mueras, él te resucitará, por muy indigno que te sientas, en el último día de esta tierra. Cuando vengas a Jesús y lo ames con todo tu corazón, mente, alma y fuerza, tu vida aquí y en el futuro cambiará para siempre.
Todos los que responden a su invitación sienten la urgencia de trabajar con el Espíritu Santo para llamar a otros. El agua de la vida es gratuita, se ofrece como un regalo de gracia. Todos los que la prueban anhelan que otros también la prueben.
Así como Jesús nos invita a venir a él, las últimas palabras de la Biblia prometen esto: «“Sí, vengo pronto”. Amén. ¡Ven, Señor Jesús!» (Apocalipsis 22: 20). ¿Cuán pronto? Desde nuestra perspectiva, nada más cerremos los ojos al morir, lo siguiente que veremos será el regreso de Cristo. Teniendo en cuenta lo rápido que pasa nuestra vida, así de rápido vendrá Jesús a buscarnos. Quizá nuestro primer pensamiento en la resurrección sea: «¡Vaya, Señor, tu venida fue pronto, después de todo!».
La relación que experimentamos ahora con Dios no es más que el comienzo de la relación más plena y profunda que tendremos con él en el cielo, una relación en la que llevaremos su nombre, veremos su rostro y estaremos en la luz de su presencia para siempre (ver Apocalipsis 21: 3-5). En verdad, ahora vemos solo de manera borrosa, como en un espejo. Pero entonces lo veremos cara a cara. No te canses de esperar. Mantén siempre vivo este deseo, confiando en el amor y la bondad de Dios. ¡Señor Jesús, ven, por favor!
Decimotercera semana: Apocalipsis 21–22
Ora hoy mismo por la fe para perseverar; la fe que te permita rendirte total y completamente a Aquel que murió por ti y que volverá pronto a buscarte.
2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 13 «HACIA LA ETERNIDAD»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
