«Pero os hago saber, hermanos, que él evangelio anunciado por mí, no es invención humana>>
Gálatas 1: 11.
Quedar bien con tódos es lo popular y deseable. En los últimos años, muchos lideres mundiales han buscado ser populares entre sus seguidores y, para lograr ser queridos y admirados, echan mano de cuanto recurso encuentran, prometiendo cosas fuera de lo razonable, mintiendo descaradamente, negando asuntos irrefutables, diciendo siempre lo que la gente quiere oír, entre otras cosas.
Para muchos líderes demagogos, cuando no realizan sus promesas de campaña, arguyen que es porque los envidiosos y los opositores no les dejan hacer su trabajo. Lo increíble de todo es que la gente lo cree y, sin importar que la evidencia demuestre que esos líderes populares son mentirosos, sus seguidores los defienden hasta la muerte.
En los asuntos espirituales no es muy diferente. Muchos líderes predican acerca de un evangelio fácil sin muchas complicaciones y acerca de una salvación de gracia barata sin compromiso: «Puedes bautizarte y seguir haciendo lo que quieras, continuar con tus vicios y con una vida de excesos; a fin de cuentas, no es importante», «Ven, que Dios te perdona y puedes continuar con tu mismo estilo de vida»: Es así como la confesión y la falsa piedad se convierten en un paliativo espiritual; seguramente, en cada reunión de culto, escucharás las cosas que te gusten oír, que no te lastimen ni te comprometan.
Esto no es así. El apóstol Pablo, considerando el futuro de la iglesia, dejó claro que el evangelio no es de origen humano. El Señor ha dejado bien claro lo que significa la salvación. Se trata de un evangelio que demanda compromiso y entrega, de un evangelio de luchas y pruebas, donde el Espíritu combate con la carne, pero donde aquel que se aferra al Señor sale victorioso del viejo hombre.
Hubiera sido muy cómodo para Pablo predicar sin entrar en controversia con los judaizantes: seguir los ritos que se consideraban de valor salvífico practicar todas las ceremonias al mismo tiempo que predicaba de Jesús. ¿Pero eso era el evangelio? No. El evangelio entró en controversia con las costumbres y ritos de los judíos. El evangelio de Jesús no era popular —más bien era impopular—, pero ese era el evangelio.
No se puede predicar solo aquello que agrade o que le haga sentir bien a la gente para no incomodarla. El evangelio entrará en controversia con los oyentes, los empujará a tomar una decisión en su vida, los pondrá contra la pared en sus vicios incomodará en su estilo de vida lejos de Dios hasta que cada uno decida qué hacer al estar consciente de las consecuencias eternas. El Señor te quiere salvar, pero espera que cada uno asuma su responsabilidad al escuchar su voz. El verdadero evangelio es con compromiso, pero la salvación es solo por su gracia.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.
