Lee el texto de esta semana: Marcos 9: 14-29
La fe es como el wifi
Se dice que «la fe es como el wifi: es invisible, pero tiene el poder de conectarte con lo que necesitas». No hay duda de que sin fe no tendríamos ninguna relación con Dios.
¿Cómo es tu fe hoy? ¿Alguna vez tu fe en Dios se ha tambaleado? Quizás has experimentado algo tan desafiante que no estabas seguro de cómo avanzar en tu relación con Dios. ¿O es tu fe como un pequeño brote que finalmente se abre en una flor llamativa y colorida que impregna el entorno de un aroma inolvidable? En verdad, «fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos» (Hebreos 11: 1). No es algo que podamos generar por nosotros mismos. Como escribió Pablo, «la medida de fe» es algo que «Dios repart[e] a cada uno» (Romanos 12: 3, RV95). La fe es un don de Dios (ver Efesios 2: 8-9), por consiguiente, la fe en Dios solo es posible gracias a lo que él está haciendo en nosotros y por nosotros.
Quizás hayas oído a alguien decir: «Si pudiera ver el mar Rojo abrirse, o el maná caer, o a Jesús curar a un ciego, entonces creería». O tal vez tú mismo hayas tenido este tipo de pensamientos. Por otra parte, ¿no debería ser más fácil para nosotros hoy tener fe de lo que lo fue para quienes vivieron en los tiempos bíblicos? A diferencia de nosotros, los israelitas no tenían toda la Biblia ni una historia tan larga que recordar. Moisés hizo hincapié en la importancia de mirar atrás para recordar la dirección y la bondad de Dios (ver Deuteronomio 4: 7-10; 8: 2-3). Nosotros tenemos seis mil años de historia bíblica en los que podemos inspirarnos, cosa que los israelitas no tuvieron.
Cada generación quiere una señal y la nuestra no es diferente, pero las señales están a nuestro alrededor. Si lees Mateo 24 y los libros de Daniel y Apocalipsis, verás cuántas profecías se han cumplido y se están cumpliendo incluso ahora. Cada profecía cumplida es una señal para afianzar nuestra fe y reforzar nuestra confianza en las promesas de Dios.
Los fariseos exigieron que Jesús les mostrara una señal (ver Marcos 8: 11). Y nosotros, ¿discutimos con Jesús y lo ponemos a prueba como los fariseos? ¿Le exigimos a Dios que envíe señales según nuestros términos y nuestro calendario? ¿Hacemos que «suspire profundamente» (Marcos 8: 12) debido a nuestra falta de fe, cuando él ya nos ha dado todo lo que necesitamos para creer?
A veces nos convencemos de que una señal es todo lo que necesitamos, cuando Dios sabe que una señal no nos ayudará. Cuando los fariseos exigieron una señal, ignoraban que lo que realmente necesitaban era abordar sus verdaderos problemas espirituales. «Estas señales no eran lo que los judíos necesitaban. Ninguna simple evidencia externa podía beneficiarlos. Lo que necesitaban no era ilustración intelectual, sino renovación espiritual» (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, cap. 44, p. 379). ¿Será que nosotros también necesitamos una renovación espiritual, un caminar genuino con Dios un día a la vez? Quizás, en realidad, no necesitamos una señal porque tenemos mucho conocimiento al alcance de la mano, especialmente en nuestra propia Biblia.
Así que, en lugar de hacer que Jesús «suspire profundamente» por nuestra falta de fe, recordemos las palabras que le dijo a Tomás: «Dichosos los que creen sin haber visto» (Juan 20: 29). Que tengamos el tipo de fe que es fuerte incluso cuando no vemos (ver Hebreos 11: 1). Dios no nos pide que tengamos una fe ciega; ya nos ha dado muchas razones para creer. Incluso con todas estas razones, siempre hay lugar para la duda. La clave es centrarse en lo que reafirma la fe, no en lo que favorece la duda.
Esta semana exploraremos el tema de la fe: qué hacer con la duda y la incredulidad, comprender qué es y qué no es la fe, y qué significa tener «la fe de Jesús».
Escribe de tu versión preferida de la Biblia Marcos 9: 17-24. ¿Qué te enseña este pasaje sobre cómo superar la duda?
2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 08 «TENER FE»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
