Una fe dinámica
En Marcos 9: 17-19 leemos acerca de un hombre que informó a Jesús de que los discípulos carecían del poder para liberar a su hijo de las garras de los demonios. El hombre también cuestionó si Jesús sería capaz de ayudarlo. Su petición estaba llena de dudas: «Si puedes hacer algo…» (Marcos 9: 22).
La respuesta de Jesús a este hombre se dirige a todos los escépticos a lo largo de la historia. Jesús los invita a creer: «¡Todo es posible para el que cree!» (Marcos 9: 23). El hombre solo pudo reunir la fe suficiente para decir: «Yo creo. ¡Ayúdame a creer más!» (Marcos 9: 24). Jesús no le exigió que tuviera una fe perfecta. De hecho, Jesús solo necesita un poco de fe, como un grano de mostaza, para empezar (ver Mateo 17: 20). Mientras estemos dispuestos a colaborar con él, Dios nos ayudará a aumentar nuestra fe.
Esta historia nos recuerda algo importante: la fe y la duda pueden coexistir. Al igual que el caso de este hombre, nadie debería alejarse de Dios simplemente porque tiene dudas. La historia también demuestra que la fe no es estática. La fe es una condición dinámica que, con el tiempo, puede fortalecerse o deteriorarse y debilitarse. Esto da esperanza a quienes desean tener más fe. Incluso los escépticos más acérrimos pueden convertirse en firmes creyentes. Lo contrario también es cierto: los creyentes de toda la vida pueden perder la fe si no la nutren continuamente (ver Hebreos 10: 23). Esta es una seria advertencia para los creyentes que pueden sentirse tentados a la comodidad y a dar por sentada su fe.
La historia de este padre debería animarnos a todos a pedirle más fe a Dios. Con lágrimas en los ojos, este hombre clamó y suplicó a Jesús que lo ayudara a creer. Nosotros también podemos reconocer nuestra incredulidad y pedirle a Dios que nos aumente la fe. Esta será la oración sincera de aquellos que se hagan responsables de su fe y luchen contra la incredulidad.
Desgraciadamente, algunas personas no se hacen responsables de su fe. Intentan tomarla prestada de otros, como las cinco vírgenes insensatas que entraron en pánico e intentaron pedir prestado aceite a sus amigas (ver Mateo 25: 8). Cuando llega una crisis, quienes dependen de la fe de otra persona la pierden muy rápido. Los que perseveran hasta el final deben establecer su propia conexión personal con Dios.
El hecho de que sigamos a Jesús no significa automáticamente que nuestra fe sea sólida. De hecho, los propios discípulos a menudo tuvieron una fe débil, incluso después de la resurrección (ver Marcos 16: 11-14). Quizá por eso Pablo instó a los creyentes con las siguientes palabras: «Examínense ustedes mismos, para ver si están firmes en la fe» (2 Corintios 13: 5). Debemos escudriñar el corazón y orar por más fe.
En un minuto, ¿cómo describirías tu fe en Dios? ¿Qué te dice la respuesta sobre tu caminar con Dios?
2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 08 «TENER FE»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
