«Hermanos, oren también por nosotros» (1 Tesalonicenses 5:25).
Después de que los filisteos devolvieron el arca a Israel, el profeta Samuel le pidió al pueblo que pidiera perdón y que fuera fiel a Dios. Pedir perdón es el primer paso que toda persona debe dar para encontrarse con Dios.
Muchas personas fueron a Mizpa, lugar en el que el profeta le habló al pueblo. Los filisteos pensaron que los israelitas se habían reunido para organizarse para la guerra, por eso decidieron ir a atacarlos.
Al saberlo, los israelitas le dijeron a Samuel: «¡No dejes de orar a nuestro Dios; ruégale que nos libre del poder de los filisteos!».
Samuel oró, y el Señor respondió mediante fuertes truenos. Cuando los filisteos los oyeron, se asustaron mucho y salieron corriendo. Por su parte, los israelitas vieron la derrota de sus enemigos y se dieron cuenta de que Dios había aceptado su arrepentimiento.
Dios escuchó las oraciones de Samuel y libró a los israelitas de la muerte. Nunca dejes de orar por otros; por medio de la oración podemos ayudar a muchos.
Actividad: Con la ayuda de tu papá o tu mamá, dibuja tu mano en una hoja y escribe los nombres de las personas por las que te gustaría orar.
Oración: Querido Jesús, ayúdame a orar cada día por otras personas. Amén.
Tomado de la: Lectura Devocional para Preescolares 2026
«MI MARAVILLOSO JESÚS»
Por: Suni Areli Barba Anaya
Colaboradores: Luz Caiza y Adriana Jiménez
